PORQUE.... MAULLAN LOS GATOS EN LAS AZOTEAS


 

Cansados de vivir entre las fieras, el gato y el perro hacen abandono juntos de la selva. Debemos hermano gato construirnos un hogar. Sin dudas hermano perro es hora de trabajar. Con sus hachas van al monte y comienzan un chas chas, que solamente interrumpen para volver a empezar. Con tantos troncos cortados la madera va a alcanzar para alzar una cabaña con total comodidad. Le hicieron techo a dos aquas, puerta vaivén, ventanal y una gran estufa a leña que es una preciosidad. Ya la tienen amueblada y hoy mismo se han de instalar. Haz click aquí para ver en detalle como trajinan el perro y el gato...
¡Adios, gato!!! ...haz click aquí para verlo más detalladamente.

 El gato se relamía, se felicitaba el can. Traspone el perro el umbral y cambia la situación.    

"Esta casa es sólo mia y no admito discusión".

Pasando de las palabras directamente a la acción el perrazo se abalanza cuando el minino ya huyó.

Cambia el perro aquella puerta por una de duro roble, y le pone cinco trancas porque más vale que sobre.

 Esa noche junto al fuego esta gustando su cena, cuando escucha un movimiento allí arriba en la azotea.

"Perro ladrón me has robado

la casa que construimos,

Yo te creía mí amigo

y sin piedad me has echado.

Pero yo habré de volver

todas las noches del año

y  tu horrible proceder

te he de recordar maullando".

Ofuscado el perro... erizado el gato... Haz click aquí para verlos en detalle.

Salió el perro ofuscado a ladrar hacia el tejado, desde donde lo responden en el tono más airado.

La promesa se ha cumplido estrictamente formal, maúlla el gato en la azotea y el perro sale a ladrar.

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Cuento: Anibal Rienzi.
Dibujos:  Alvaro Cano (tecnica: acuarela y tinta sobre papel canson).