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PORQUE.... MAULLAN LOS GATOS EN
LAS AZOTEAS
| Cansados de vivir entre las fieras, el gato y el
perro hacen abandono juntos de la selva. Debemos hermano gato construirnos un hogar. Sin dudas hermano perro es hora de trabajar. Con sus hachas van al monte y comienzan un chas chas, que solamente interrumpen para
volver a empezar. Con tantos troncos cortados la madera va a alcanzar para alzar una cabaña con total comodidad. Le hicieron techo a dos aquas, puerta vaivén, ventanal y una
gran estufa a leña que es una preciosidad. Ya la tienen amueblada y hoy mismo se han de instalar. |
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El gato se relamía, se felicitaba el can. Traspone el perro el umbral y cambia la situación.
"Esta casa es sólo mia y no admito discusión".
Pasando de las palabras directamente a la acción el
perrazo se abalanza cuando el minino ya huyó.
Cambia el perro aquella puerta por una de
duro roble, y le pone cinco trancas porque más vale que
sobre.
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Esa noche junto al fuego
esta gustando su cena, cuando escucha un movimiento allí arriba
en la azotea.
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"Perro ladrón me has robado
la casa que construimos,
Yo te creía mí amigo
y sin piedad me has echado.
Pero yo habré de volver
todas las noches del año
y tu horrible proceder
te he de recordar
maullando".
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Salió el perro ofuscado a ladrar hacia el
tejado, desde donde lo responden en el tono más airado.
La promesa se ha cumplido estrictamente
formal, maúlla el gato en la azotea y el perro sale a ladrar.

Cuento: Anibal Rienzi.
Dibujos: Alvaro Cano (tecnica: acuarela y tinta sobre papel canson).
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