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Desde Argentina publican un resumen sobre temas Charrúas

 
 

La cultura aborigen en las áreas naturales protegidas

Walter Raymond 22/03/2010

La protección de las áreas naturales, además de la naturaleza, debe rescatar e incluir el patrimonio cultural de los pueblos originarios. Habitualmente se considera, al hablar de protección de áreas naturales, que la protección está circunscripta al paisaje y su biodiversidad. No incluye esta percepción, el cielo, las profundidades submarinas y especialmente la cultura local, a través de los testimonios arqueológicos e históricos de sus originales habitantes.

Protección de los testimonios naturales y culturales
Debiera considerarse entonces, que además de la protección del patrimonio natural de una Nación, la creación de áreas de protección histórica o cultural, preservando de esta forma el legado de los pueblos originarios. Mencionando que, la mayoría de las veces, coinciden los intereses de preservación de la naturaleza con los testimonios de antiguas culturas.
En Uruguay, recientemente se ha declarado área protegida a la denominada “Chamangá”, basada íntegramente en la cantidad de testimonios pictográficos de antiguos habitantes, pero aun falta una revalorización amplia del legado charrúa, ya que prácticamente toda la geografía de la región, hábitat de esta cultura, tiene la impronta de su presencia.

“El genocidio de la población charrúa”, un documento insoslayable
En este sentido, se ha entrevistado al licenciado José Eduardo Picerno, autor del magnífico testimonio “El genocidio de la población charrúa”, editado por la Biblioteca Nacional de Uruguay, quién ante la pregunta sobre quienes eran los charrúas, define con claridad; “ Los charrúas provienen del tronco de los llamados Pámpidos, habitantes de territorios que hoy están en Argentina, son los mismos que los tehuelches, querandíes, etc. Se calcula que los charrúas están en la Banda Oriental desde hace 2 a 4 mil años, en cambio los guaraníes comienzan a llegar por 1770 aproximadamente”.
El licenciado Picerno señala que “También existían en la Banda Oriental otras tribus autóctonas: bohanes, yaros, chanaes, minuanes, que se supone eran similares a los charrúas, aunque vivían en colectividades separadas, y también eran nómadas y cazadores”.

Consultado sobre las reiteradas referencias a las supuestas influencias guaraníticas en el territorio uruguayo, el licenciado Picerno es concluyente, “se trata de interpretaciones muy equivocadas de algunos hechos, por ejemplo, se observa que la toponimia del territorio uruguayo contiene vocablos de origen guaraní y no charrúa".
Aclarando a continuación; “los españoles, cartógrafos o naturalistas, o simples colonizadores, les preguntaban a los indígenas, y en base a la respuesta “rebautizaban” el lugar. Para los cartógrafos hubiera sido muy difícil escribir un nombre charrúa dado que estaba compuesto por sonidos guturales, narigales y vocales. Era mucho más fácil escribir los sonidos de la lengua guaraní, que no diferían prácticamente del español".
Continúa fundamentando; “Lo único seguro es que en esta Banda Oriental (por Uruguay) no vivían los guaraníes, sino los pueblos pámpidos, que provenían de tierras ubicadas en la Argentina de hoy. Y los documentos son abundantes en citar a los charrúas y minuanes, principalmente ocupando desde la costa hasta más allá del Río Negro”.
Para agregar luego; “Los guaraníes no son autóctonos de este territorio, tenían otro somatotipo y cultura, perteneciendo al tronco amazónido (Según clasificación de Imbelloni)”.
Picerno entonces concluye; “Si los charrúas no hubieran sido los habitantes y “dueños” de estas tierras, no habrían arriesgado su vida en servir como fuerzas auxiliares a los ejércitos de Artigas, de los 33 Orientales y de Rivera. Esto significa que “querían defender lo suyo”, su “patria” y este sentimiento en ningún momento lo demostraron los guaraníes, simplemente porque esta Banda (por Uruguay), “nunca fue su patria”·, sino el lugar donde vinieron a refugiarse y a poblar y a ganar su sustento".

Salsipuedes, una vergüenza que debemos superar
“Salsipuedes es el lugar donde se condujo con engaños a los charrúas- solo a la población charrúa- donde un ejército de unos 1.000 hombres los atacaron por sorpresa y procedieron a la matanza despiadada de casi todos los hombres de dicha población". Declara José Eduardo Picerno al ser consultado sobre el significado de ese sitio, que de alguna manera señala, el final de los charrúas como unidad poblacional y cultural.
Salsipuedes es además, concluye el licenciado Picerno, “la palabra que simboliza el genocidio, un ataque a traición y el asesinato masivo de sus amigos indios totalmente desprevenidos, una infamia, un crimen de lesa humanidad que el Estado Uruguayo no ha querido asumir”.

Conclusión
El documento antes citado, “El genocidio de la población charrúa” del licenciado José Eduardo Picerno, tienen la particularidad de, entre otros, aportar dos elementos fundamentales; la necesidad de sincerar y superar una oscura etapa de la organización nacional, que incluyó la matanza y esclavización de civiles, y la necesidad de preservar los espacios naturales conjuntamente con el legado cultural de aquellos bravos charrúas, que siguen hoy combatiendo a través del tiempo, pero esta vez, contra el olvido.

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Página actualizada el 05/04/2010