Amparo

Libro "Genocidio de la Población Charrúa".

Ediciones de la Biblioteca Nacional.

 

Libro a publicar en breve del cual ofrecemos consideraciones de los historiadores e investigadores Aníbal Barrios Pintos y José Joaquín Figueira.

 

PALABRAS DEL INVESTIGADOR HISTÓRICO JOSÉ JOAQUÍN FIGUEIRA.

Sean cuales hayan sido las causales motivacionales, lo cierto es que se juzgó conveniente destruir a los charrúas.

Algunos piensan que ello fue ”un acto de buen Gobierno” (José María Fernández Saldaña, “Iconografía del Gral. Rivera”); otros opinan que dicha desaparición gestada por parte del Presidente Rivera, no pasó más allá de una leyenda (Ángel Heraclio Vidal, 1932); y finalmente, quienes juzgan que todo ello fue el producto de una verdadera destrucción étnica (hoy llamada Genocidio).

Entre todos estos términos, caben distintas gradaciones posibles.

El presente volumen, dada su particularidad de reunir lo que se juzga toda la documentación al respecto, es, desde luego, una contribución importante y destacada para el esclarecimiento definitivo de dicha cuestión.

Nuevos documentos a hallarse, cosa posible aunque algo poco probable, quizás pudieran modificar en algo o en parte mínima las conclusiones arribadas en este interesante estudio, ya que todo asunto histórico queda siempre sujeto y abierto al hallazgo de nuevos documentos que pudieran obtenerse.

Pese al sigilo mantenido (antes, durante y después), en torno a la cuestión del encuentro del Salsipuedes, es evidente que faltan en la historia algunas piezas testimoniales que, es casi seguro, que jamás puedan encontrarse.

Pero en lo investigado por el Lic. Picerno, se incluyen algunos documentos inéditos o que se mantuvieron ocultos por alguna razón.

Se aclara en forma original el papel jugado por la Constitución y el Parlamento en los sucesos, y a la luz de los derechos humanos se descubre la verdad “posible” de la epopeya charrúa.

Se ordenan para su mejor comprensión los documentos según el devenir histórico, y en las 14 Versiones asistimos a una ordenación muy completa, donde el lector encuentra todo lo que existe respecto a las principales crónicas sobre los charrúas, de fuentes autorizadas.

Felicito por lo tanto, a su autor, el Lic. José Eduardo Picerno, por los logros obtenidos a lo largo de ésta, su obra, por medio de una tenacidad que resulta ejemplar por donde quiera que se la mire.

José Joaquín Figueira

Montevideo, 3 de setiembre de 2008

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PALABRAS DEL INVESTIGADOR HISTÓRICO ANÍBAL BARRIOS PINTOS.

El investigador José Eduardo Picerno, en impulso cordial, me solicita algunas líneas que fijen mi impresión esencial de la lectura de su obra, “El Genocidio de la Población Charrúa”.

Asumo seguidamente el compromiso.

El tema ha tenido varios y calificados precursores: historiadores, arqueólogos y antropólogos.

Ninguno de ellos ha realizado tan pertinaz y minuciosa búsqueda documental, ni la ha expuesto con tan múltiples enfoques.

Esta metódica, reveladora, paciente, dificultosa y rotunda recopilación de documentos, se divulgan con la misma voz de los protagonistas, en facsímiles de los mismos, y con comentarios adicionales del compilador, que advierte siempre como se deforman en ocasiones los hechos, según las posiciones ideológicas de las figuras intervinientes en los mismos.

Será sin duda una obra de consulta ineludible sobre este tema.

Picerno ha conseguido ampliamente el propósito inspirador de su tarea: calificar cabalmente de genocidio, en base de 238 documentos y 14 versiones distintas, el aniquilamiento de la etnia charrúa en el Potrero de Salsipuedes por el Ejército Nacional comandado por el entonces presidente del Estado Oriental del Uruguay, Brigadier General Fructuoso Rivera, según lo interpreta la Ley uruguaya actual Nº 18.026, de f echa 25 de setiembre de 2.006.

Cinco años de ingentes esfuerzos investigativos ha demandado esta obra, realizada con el sólo propósito – nada menos – como lo manifiesta el autor, de que ciertas realidades que se mantenían ocultas o se desconocían, pasen hoy al dominio público, por el simple derecho humano que tiene toda persona de conocer la verdad y de recordar su historia pasada.

Tarea de comparar la cuantiosa documentación pesquisada, estudiar y desentrañar las verdades y tramas ignoradas, con el fin de obtener conclusiones confiables sobre los hechos acaecidos.

El aporte, finalizado en su redacción a más de 177 años de los sucesos, tiene sentido de culminación. En lo sucesivo, nadie que se interese por ellos – estudiantes, historiadores, público en general –podrá opinar con solvencia sin la lectura exhaustiva de este libro, que representa una de las compilaciones más ordenadas y orgánicas que se hayan registrado en nuestro medio.

En toda obra existe una posibilidad ampliatoria, variante y modificativa. Picerno ha escrito para la posteridad, al referirse a la totalidad de los hechos. Ha dicho su verdad, sin énfasis, pero con toda la voz que tiene, y contribuido decisivamente a abatir la neblina sutil que ha oscurecido los episodios relacionados con el operativo militar del once de abril de 1831, que culminó con el ataque por sorpresa a los charrúas.

Aníbal Barrios Pintos

27 de agosto de 2008

 

Autorizada la reproducción de estas ideas previo aviso al autor.
Página actualizada el 11/06/2009.