Documento Inédito

El documento inédito por el cual De Curel solicita al Presidente a los cuatro charrúas que conducirá a Francia.

Los nombra así: Perú, Sira (Senaqué), Guyendita (Guyunusa), y el indio que está preso (Tacuabé).

Después de la matanza de charrúas en los alrededores del Salsipuedes, con fecha 11 de abril de 1831, sucedieron dos cosas referidas a la suerte de esta etnia:

1) Se tomaron muchos prisioneros, principalmente mujeres y niños y algunos guerreros, cuyo número, según el presidente Rivera ascendía a más de 300, aunque sin embargo llegaron a Montevideo un total de 166. Es probable que esta diferencia se deba o a una mala evaluación de Rivera o también (lo que es muy probable) a que en el camino desde Salsipuedes a Montevideo se hayan fugado cierto número de charrúas, y otros tantos, principalmente niños y mujeres hayan sido repartidos, entregándolos a personas o familias que los solicitaron a medida que venían caminando hasta Montevideo.

2) Un buen número de charrúas pudieron escapar con vida de la celada de Salsipuedes, dividiéndose en pequeños grupos, algunos con sus familias y huyendo en dirección norte. Debemos agregar que hubieron al menos dos tribus de charrúas que no cayeron en la trampa y se mantenían alejados del lugar de los hechos.

A los efectos de finalizar el operativo para el exterminio o apresamiento se dispuso que el Coronel Bernabé Rivera reuniera fuerzas para sitiar a los charrúas que permanecían escondidos desde Arerunguá hacia el norte, hasta Bella Unión. Por ejemplo, en la barra del Mataojo Grande con el Arapey descubrieron un grupo de charrúas y persiguiéndolos dieron muerte a 15 de ellos, incluidos dos caciques, "tomándoles 26 hombres y 56 personas más entre chinas y muchachos de ambos sexos" (Textual de Bernabé Rivera). También de esta operación pudieron escapar nuevamente 18 charrúas varones y 5 mujeres. (También se siguió persiguiendo y matando a los charrúas en el potrero del Yarao en el Cuareim y otras zonas, como Bella Unión, etc).

Para no ahondar con estas acciones digamos que finalmente fueron tomados prisioneros el 11 de junio de 1932 en la insurrección de Bella Unión, el cacique Perú (que más adelante se llamaría Vaimaca Perú), Sirá o Senaqué, Guyunusa y Tacuabé, entre otros. Los tres primeros nombrados pasaron a vivir en el domicilio de François De Curel, que tenía una casa en la calle hoy llamada Policía Vieja, mientras que Tacuabé por ser mucho más peligroso quedó detenido y recién se unió al grupo antes mencionado el mismo día que embarcaron hacia Francia.

Todos estos hechos sucedieron a finales de 1831 y durante 1832, 1833 y 1834 y no sólo a los charrúas se perseguía sino a otras personas consideradas delincuentes, en una serie de operaciones para "limpiar" la campaña de todos aquellos que no se avenían al orden que quería imponer el gobierno.

Con fecha 25 de noviembre de 1832, De Curel, el director del Colegio Oriental, envió una nota a las autoridades diciendo que como tenía que "viajar a Francia, quería aprovechar la ocasión para llevar con él 4 indios charrúas con el objeto de presentarlos a S.M. el rey de Francia, a las sociedades científicas y otras personas de distinción e ilustración, bajo las obligaciones que el Superior Gobierno se dignará imponerle. Que desea que la elección recaiga en los indios conocidos por de Perú y de Brown, dejando a aquellos la facultad de designar las dos mujeres que gusten para acompañarles..." Posteriormente se le contesta que no es posible encontrar al cacique Brown, y también le sugieren que en vez de Perú lleve a "Laureano (Tacuabé), por ser este joven como de 20 años y un malvado que convendría alejar del país; y por el contrario, aquél (Perú) un anciano pacífico y moderado en sus costumbres". Por fin, en documento fechado el 13 de febrero de 1833, y firmado por De Curel, publicamos la última solicitud oficial que fuera recibida el día 14 del mismo mes por la escribanía del gobierno, y ofrecemos la versión original del documento encontrado en el Archivo General de la Nación.

Como el papel de este documento está gastado hacia el borde derecho, faltan en algunos renglones algunas letras, por lo que nosotros transcribiremos el texto completo, pero antes de ello ofrecemos a continuación la copia auténtica del mismo.

Como se ve se trata de un papel sellado dirigido "al Supremo Gobierno del Estado, Excelentísimo Señor.

Con el debido respeto hace presente a Ud. el abajo firmante que las leyes francesas no permitiendo disponer de cualquier individuo que sea sin su previo consentimiento, sería preciso que V.E. se servirá mandar recibir, por quien corresponda de los indios charrúas que me fueran otorgados por Sup.

Decreto del Gob. del 5 de diciembre último pasado, una declaración en debida forma, que constará con consienten dichos indios en seguirme y permanecer conmigo el espacio de dos años, con condición de que se les suministrará durante aquel tiempo cuanto les necesitasen, proporcionándoles después medios de sustento para su vida, sea en Europa o en cualquier país que eligiesen.

Dichos indios son los llamados Perú, Sira, la india Guyendita, que se hayan en mi casa y el indio que está preso, cuyo nombre no conozco.

Favor de que quedará muy agradecido

Su respetuoso servidor

François De Curel.

Montevideo y febrero 13/833.

El consentimiento de los charrúas nunca se encontró, y no se sabe realmente cual haya sido su voluntad. Pero si De Curel necesitaba un consentimiento escrito, no le hubiera sido difícil conseguirlo de manos del propio Gobierno, interesado en enviar charrúas al exterior.

Se podrá apreciar la diferencia de los nombres con que eran conocidos los indios.

El denominado Perú, que además figura en todos los documentos anteriores al viaje a Francia de esa manera (Perú, el cacique Perú, el baqueano Perú, etc), será llamado posteriormente por el propio De Curel ya a bordo del navío que los traslada hacia Francia con el nombre que se le conoce actualmente, o sea Vaimaca Perú.(o "Vaimaca surnommé Peru).

No se sabe si el nombre Vaimaca fue invención de De Curel o el propio cacique le informó que ese era su verdadero nombre, y su sobrenombre Perú, tal como figura en el folleto que escribe De Curel. De todos modos, nuestra historia lo reconoce por el nombre de Vaimaca Perú, y con el alias "Perico". Con respecto al nombre Sira o Sirá, está referido a Senaqué, y también se descubrió en Francia que otra forma de su nombre era Senacuá.

Cuando De Curel cita a Guyendita en el documento, se está refiriendo a Guyunusa (nombre charrúa), cuyo verdadero nombre cristiano era María Michaela, según la partida de bautismo que figura en la iglesia de Paysandú.

En cuanto a Tacuabé, es el indio del cual De Curel dice que está preso y cuyo nombre no conoce, y se trata de Laureano Tacuavé Martinez, cuya partida de bautismo también se encuentra en la iglesia de Paysandú.

Creemos muy importante haber reproducido el documento original por el cual De Curel solicita a los cuatro charrúas llevados a Francia ya que en varios libros que hemos consultado, y que dicen transcribir dicho documento en ninguno encontramos el texto fiel y ajustado a la realidad del documento.

Por lo tanto creemos que se le dará mayor crédito a la copia auténtica, al procederse de acuerdo a la rigurosidad que la ciencia histórica reclama.

Por último queda pendiente el interrogante: ¿Vaimaca Perú era conocido por Vaimaca acá en su patria, lo inventó De Curel o simplemente se acostumbraba llamarlo Perú? Sólo sabemos que a partir de su viaje a Francia fue siempre llamado Vaimaca Perú, y este nombre creo que es el que debemos tomar como real. No olvidemos que en Francia fueron estudiados los Charrúas y se descubrió que ellos tenían un nombre para cada cosa y para cada persona en el ámbito familiar o tribal, y otro nombre que era el que expresaban a los extraños. De módo que Vaimaca sería el nombre indio, y Perú el apodo por el que era conocido por todos.

Autorizada la reproducción de estas ideas previo aviso al autor.
Página actualizada el 30/06/2009