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Los descendientes de charrúas no rechazan la ciencia ni los estudios científicos. Han sido señalados como "oscurantistas".
Lo que han rechazado ha sido la profanación de la tumba, de los restos de Vaimaca y la falta de avales científicos y legalidad de los pretendidos estudios.
A partir del día 27/09/2002, fecha de la profanación del Panteón Nacional por personas que aún no se han identificado, se ha suscitado una falsa antinomia entre los conceptos de "aceptar los estudios científicos" o "rechazar los estudios científicos" o expresiones tales como "estar a favor de la ciencia" y "estar en contra de la ciencia y ser obscurantista".
Se ha tratado de una simplificación conceptual que no tiene relación con la verdadera filosofía que ha inspirado a los descendientes de los charrúas cuando han reaccionado enérgicamente al constatar que se había instalado un laboratorio de operaciones dentro del Panteón Nacional, y se habían manipulado los restos mortales de Vaimaca Perú, sepultado allí con honores de héroe nacional, desde el día 19 de julio de 2002.
Desde 1990 se han realizado tratativas para repatriar los restos de los charrúas que fueran conduciodos a Francia en 1833.
Finalmente el proyecto de repatriación (solo de restos de Vaimaca) es finalmente aprobado por unanimidad en Diputados y en Senadores en el año 2000, promulgándose con el nombre de Ley de Repatriación Nº 17.256.
Entre los propósitos que se mencionó durante la discusión de la ley, uno fue el acto de justicia histórico que se saldaba con la memoria de aquellos charrúas al ubicar y repatriar sus restos a su patria, y otro muy importante fue el de librar los restos de Vaimaca Perú, que era el único que se pudo ubicar, del bochorno de que un ciudadano, un compañero de Artigas y de Rivera, en fin, un soldado de la patria, estuviera colgado infamemente en una vitrina del Museo del Hombre. Allí en Francia fue objeto de numerosísimos estudios científicos ya estando vivo o a partir de su muerte en el mismo año 1833, estudios que se fueron prolongando en el tiempo (tenemos una nómina impresionante de los mismos), en lo que tenemos conocimiento, hasta el año 1977, incluso posteriormente técnicos uruguayos como el Dr. Horacio Solla y otros hicieron una revisión de radiografías en 1990 expidiéndose sobre las causas de su muerte y otras injurias que presentaba el esqueleto.
El 18 de mayo de 2000, el miembro informante de la Cámara de Representantes, Felipe Michelini, expresaba: "Bajo el pretexto de estudios científicos (como si se tratase de animales y no de seres humanos) un tal François De Curel, trasladó a cuatro de nuestros compatriotas, Vaimaca Perú, Senaqué, Tacuabé y Guyunusa -contra su voluntad- a París, el 27 de febrero de 1833". Anteriormente, con fecha 11 de abril, Felipe Michelini expresaba respecto a la repatriación de esos restos mortales que "Por derecho natural y de gentes, los hombres tienen derecho a que sus cadáveres y los de sus antepasados sean tratados dignamente..., (Francisco de Vitoria: Carta Magna de los Indios, Cap1, numeral 26), porque es justo -justicia póstuma, pero justicia al fin- que sus restos reposen en la comarca donde nacieron y de la cual fueron arrancados contra su voluntad, para padecer un ultraje cuyo recuerdo hiere la sensibilidad humana". Tomado del Diario de Sesiones de la Cámara de Representantes Nº 2871, martes 6/6/2000.
Esto significa que un segundo motivo importante de la repatriación fue liberar para siempre los restos de Vaimaca de manos de los científicos que lo estudiaron en exceso, esperando encontrar algo raro, y que hoy, cuando vuelve a su patria para descansar en paz como decía el Legislador, vemos que de improviso determinados técnicos irrumpen en el Panteón, remueven su esqueleto, manipulan sus huesos nuevamente, quizás le hayan sacado piezas óseas, porque faltan algunas, y todo esto en condiciones totalmente irregulares e ilegítimas.
¿Por qué irregulares e ilegítimas? Porque no fue una acción razonable, ni corriente, ni ajustada al espíritu de la Ley de Repatriación, que como vimos ha tratado de evitarle a Vaimaca que se le siga estudiando a perpetuidad; y además es ilegítima la acción de los técnicos porque ninguna ley ni autoridad judicial ha autorizado que puedan penetrar al sepulcro y movilizar esos restos mortales, ya sea para estudios o lo que fuere.
Aún en el caso de que tuvieran una autorización judicial, como es de práctica cuando se solicitan autopsias, serían irrelevantes los diferentes estudios que según ha trascendido, le habrían de realizar. Se trataría de repetir una vez más los mismos estudios y mediciones que ya les fueran realizadas en Francia, y que constan en la obra del Dr. Paul Rivet (que fuera director del Museo del Hombre), en su obra "Les derniers Charruas". El único estudio nuevo sería el ADN, pero éste tampoco tendría una utilidad práctica puesto que los técnicos parten del error de suponer con certeza que el tipo racial de Vaimaca era puro y genuino del grupo charrúa, confundiendo aquí lo biológico con lo cultural.
Si bien Vaimaca culturalmente era charrúa, desde el punto de vista genético es muy probable que tuviera una mestización con araucanos o mas bien guaraníes, según surge de propias consideraciones de Paul Rivet basadas en la determinación de su braquicefalia (cráneo corto, a diferencia de los charrúas, que eran dolicocéfalos, o sea de cráneo largo) y la baja estatura (m. 1,62 a diferencia de lo charrúas que tenían un promedio de m. 1,70).
Resumiendo lo expuesto, se entenderá que los descendientes de los charrúas se oponen a las irregularidades de estos pretendidos estudios, que además no están avalados científicamente por ninguna institución competente en materia científica. Son los propios protagonistas que se avalan ellos mismos, o son avalados por el Sr. Ministro de Educación y Cultura, lo que estimamos que no es serio, ni científico, ni lógico.
Ya hace unos años hubo ocasión de que ese grupo de descendientes aceptara que se les realizaran estudios científicos por la Dra. Mónica Sans, a efectos de determinar el aporte indígena que había en cada uno de ellos, lo que fue publicado en su momento.
De modo que no hay razón valedera para invocar que no se aceptan los estudios científicos o que se está en contra de la ciencia, o que se es oscurantista.
Creemos que con las explicaciones anteriores quedará claro que lo que se pretende es lo mismo que pretende la Ley de Repatriación en su letra y en su espíritu, y es lo que nos indica el marco jurídico cuyas normas regulan nuestra sociedad (por ejemplo el respeto a la dignidad de los muertos, la no aceptación de las profanaciones a restos humanos, la no aceptación de que existan "propietarios" de restos humanos identificados, la necesidad de una ley o resolución judicial que legitime los estudios científicos a restos mortales de cualquier persona, ya sean de un héroe nacional como Vaimaca Perú o de otro ser humano, el aval científico necesario que dictamine la utilidad y la practicidad de los estudios a realizar ya sea para la humanidad o aún para una persona en particular, etc).
Como ha dicho la jueza Dra. Jubette el día 16/10/2002, en que dictó sentencia, si el convenio firmado se manejó en secreto, de espaldas a la sociedad, y no había nada malo en ello, porqué se hizo así?
Creemos haber aclarado suficientemente que los descendientes no están ni contra la ciencia ni contra los estudios científicos, están contra todas las ilicitudes que han rodeado a estos pretendidos estudios, de los cuales se desconoce su utilidad práctica, y que no pueden llevarse a cabo fuera de las leyes vigentes que rigen a nuestra sociedad y contra la inspiración patriótica y humana que determina la Ley de Repatriación. |
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