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Refutacion Uruguay tierra Guaraní

Refutación al artículo "Uruguay Tierra Guaraní" (Negando toda virtud a los charrúas)

Suplemento " quepasa" del Diario El País de 19 de mayo 2001. Leonardo Haberkorn, periodista responsable. Opiniones de Vidart, Padrón Favre, Pi Hugarte, y otros. Artigas y los charrúas.

Se señalan las discrepancias con los conceptos erróneos del periodista Leonardo HABERKORN, y de sus entrevistados: Escritores: Daniel VIDART, Oscar PADRÓN FAVRE, Rodolfo GONZALEZ Rissotto, Susana RODRÍGUEZ VARESE, Renzo PI HUGARTE Y Ana RIBEIRO.

SUS CONCEPTOS AFECTAN LAS CUALIDADES Y VALORES DE LOS POBLADORES ORIUNDOS DE NUESTRA TIERRA, Y DE NUESTRA IDENTIDAD CULTURAL CUYAS RAÍCES DE ELLOS PROVIENEN.

SE CONSIDERA UNA GRAVE DISTORSION DE LOS HECHOS HISTÓRICOS Y COMO CONSECUENCIA EL VACIAMIENTO DE LOS VALORES HUMANOS PROPIOS DE LOS URUGUAYOS EN LOS MOMENTOS EN QUE MAS DEBEMOS EXALTARLOS.

Autor: Lic. José Eduardo Picerno García

Psicólogo-Investigador sobre Charrúas

Dom.: Cnel. Mora 641/401-

Telfax. 7117303

Montevideo, 11 junio de 2001.

Sr. Presidente de la
COMISIÓN DE EDUCACIÓN Y CULTURA
de la CAMARA DE SENADORES
Sr. YAMANDU FAU
De mi mayor consideración:


Referente a la publicación del diario "El País", de fecha 19 de mayo de 2001, suplemento denominado "quepasa", deseo llevar a su conocimiento que pocas veces se ha leído un cúmulo de errores tan importantes de concepto, de correcta información y de interpretación de los hechos narrados, tan distorsionantes de nuestra realidad histórica, como los que figuran en esas breves páginas.

Pero lo más grave, es que roza la temática de nuestra identidad y de nuestros VALORES, especialmente los patrióticos y los de libertad, que estuvieron encarnados en nuestros indios charrúas, que lucharon por el territorio durante casi 300 años.

Lucharon contra dos imperios en una lucha desigual sólo con sus primitivas armas, y cuando se unieron a Artigas le dieron al movimiento libertador, la fuerza de su indómita bravura, que fue reconocida hasta por los propios españoles, quienes estimaron que habían sufrido más bajas ocasionadas por los charrúas que por otras naciones de indígenas que se contaban por millones en nuestra América. (Ver Anexo 4, "El mundo de los charrúas" del propio Daniel Vidart, página 16.)

Bien sabido es que los charrúas, aunque no dejaron obras materiales, dejaron lo más importante que fue su dignidad, su moral, su lealtad, su valentía, para no rendirse nunca, ni ante las condiciones más adversas.

El cumplimiento de la palabra empeñada, imperativo que se encarnó también en nuestro hombre de campo y en muchos de nosotros.

La clemencia, que luego toma Artigas, después de convivir 19 años con ellos, y lo expresa en la Batalla de Las Piedras.

Y ese hombre natural, que tenía el sentido de la libertad, que no aceptó ni tampoco impuso ideas religiosas, que era un laico sin saberlo, un patriota porque no abandonaba su tierra a pesar del peligro, que sin saberlo inspiró el concepto de "la patria o la tumba", vivió luchando, y murió luchando sin abdicar de sus valores. Este es el tema: la necesidad de tener siempre presente sus valores, que han sido desmerecidos muchas veces, y ahora lo son en forma grave, por personas que incluso ocupan cargos públicos, y refutar documentadamente sus aseveraciones erróneas .

Este es el motivo de informar minuciosamente a la Comisión de Educación y Cultura de Senadores, porque en ella los ciudadanos depositamos la preservación de nuestros valores, rescatados del encuentro con nuestra propias raíces, y no de indígenas extraños a nuestro territorio, a nuestra lucha libertadora.

Pues bien, una Nación puede llegar al extremo del heroísmo para defender su patria, (lo que era "patria para ellos"); su libertad de conciencia, por lo que se les consideró Infieles al no evangelizarse, y su libertad ambulatoria para no ser esclavos ni sometidos por aquellos que habían invadido sus tierras.

¿Cómo podría haber convivido Artigas entre los charrúas por diecinueve años si no se tratara de una nación arraigada a nuestra tierra y con valores éticos similares a los de nuestro prócer?

Pero en la publicación que mencionamos, varios escritores, incluido el periodista Haberkorn, dan un terrible golpe a nuestro espíritu, dejando totalmente de lado los valores éticos que inspiran nuestra identidad nacional, para ensalzar otros valores irrelevantes, como los de los guaraníes, que vinieron a estas tierras como otros inmigrantes, solo a sobrevivir, utilizando el "modus vivendi" que primero se presentara, aún aquel más ruin como fue el de colaborar en la masacre de charrúas indefensos en Salsipuedes.

Todo esto se irá demostrando a lo largo de esta refutación, y quedarán en evidencia las inciertas e infelices declaraciones de personas aficionadas a la temática, que incluso detentan cargos públicos, y que no perciben el daño espiritual que infligen a la cultura de nuestra sociedad, en momentos en que más necesitamos volver a las raíces, a nuestros primitivos valores, que se encarnaron en los sacrificados charrúas y en los prohombres de nuestra historia emancipadora, y aún perviven en la memoria colectiva de nuestro pueblo.

Pues bien, en la publicación a la que nos referimos se comienza aseverando que Uruguay no es tierra charrúa sino guaraní. Y para ello se esgrime argumentos totalmente falaces y antojadizos.

Se dice por ejemplo que casi todos los accidentes geográficos tienen nombre guaraní, lo cual no está cuantificado con exactitud. Digamos por ejemplo que excepto Tacuarembó , la mayoría de los nombres de los departamentos, ciudades, ríos, arroyos y cuchillas tienen nombres españoles, y aunque así no fuera eso no demostraría que el Uruguay estaba habitado por guaraníes.

Cada accidente geográfico lógicamente tuvo su nombre en lengua charrúa - que nos es desconocido-, del mismo modo que los indios que estaban aquí hace nueve mil años, y de los cuales desconocemos totalmente su cultura, también habrán denominado los ríos y arroyos con su lengua peculiar. Pero ya volveremos a este tema a medida que señalemos los errores que se incurren en la citada crónica.

Ya fueron estudiados los cuatro Charrúas en Francia según la obra de Paul Rivet, y los académicos concluyeron que los charrúas utilizaban dos nombres para cada cosa y para cada persona. Uno de ellos era en su lengua [incomprensible] que lo guradaban celosamente sin darlo a conocer. Otro era para manejarlo en presencia de extraños. Un ejemplo es el nombre de el casique Vaimaca, nombre charrúa, y Perú el apodo con que se lo nococía entre los hispanos. O sea que la forma más correcta sería llamarlo Vaimaca Perú. Lo mismo con Guyunusa (nombre charrúa), y Michaela (nombre oficial).

Por otra parte la lengua guaraní era más fácil de comprender, predominan las vocales, entonces para todo español se simplificaba el tema de los nombres geográficos preguntandole a los guaraníes. De este modo podían escribirlo claramente en español y además conocer el significado de la palabra.

Hemos visto hace tiempo en Tacuarembó que la voz charrúa recogida por lo españoles como "inchalá" un charrúa la pronunciaba diferente, algo así como: "shaalah". El español, o criollo que recogió la palabra describió lo más parecida que pudo y resultó: "inchalá", que significa "hermano".

Esta es la simple explicación de porque los españoles o quienes hablaban el español prefirieron anotar los accidentes geográficos con palabras guaraníes. No era por ser los Guaraníes autoctonos ni mayoritarios. Los autoctonos eran los charrúas, minuanes, bohanes, chanaes, y yanos, ninguno más, en los últimos 300 años.

Para marcar una contradicción del propio órgano de prensa, señalemos que con fecha 29 de abril de 2001, en el suplemento "Domingos" de "El País", en la página 5, se habla de que ...Hernando Arias de Saavedra, hace saber a su rey Felipe II que cruzará "A LA OTRA BANDA QUE LLAMAN DE LOS CHARRUAS"... para poblar Montevideo. (Se adjunta fotocopia y ampliación del artículo - Anexo 1.)

O sea que, el diario "El País" en pocos días inserta información referida a nuestro territorio como "la banda de los charrúas" y luego como "Uruguay tierra guaraní".

Pasemos al análisis de algunos de los errores que componen la crónica del periodista Leonardo Haberkorn (por creer que nadie tiene el derecho de abrogarse el conocimiento de verdades absolutas, lo que sería un dogmatismo, en lo sucesivo denominaremos a los errores detectados con el nombre de "Discrepancias"). (Cabe señalar que a este mismo periodista, cuando realizó una crónica similar en la "Revista 3" se le escribió amablemente señalándosele algunos errores, pero aún persiste en ellos: ver anexo 17).

Discrepancia Nº 1 (ver pág. 5 del suplemento , que se adjunta, comienzo).

Al principio marcado con el 1, dice el periodista que cuando se celebró el día del indio (Charrúa), el (11 de abril) fue un error: debió decirse del Indio Guaraní. Porque los indios que más influencia tuvieron en el Uruguay no fueron charrúas sino guaraníes. Luego explica que ese concepto se debe a respetados antropólogos e historiadores uruguayos y cita al antropólogo Daniel Vidart (de paso aclaremos que no posee título universitario de antropólogo, es un escritor sobre el tema), informando que está preparando un libro sobre los guaraníes.

Respuesta.

El día del indio, no es una fecha Oficial, sino que fue creado por los desc endientes de los Charrúas para conmemorar la muerte y masacre de los mismos (el genocidio), acaecido el 11 de abril de 1831, cerca del paraje conocido como Salsipuedes. Allí un número considerable de fuerzas integradas por el ejército, por brasileños, por argentinos, y también por TRES ESCUADRONES DE GUARANIES, prepararon una celada y atacaron a traición a los charrúas que casi no pudieron defenderse. (Ver Anexo 2, "Los aborígenes del Uruguay", Aníbal Barrios Pintos, pág. 165 al final; y Anexo 3, "Pueblos y culturas aborígenes del Uruguay", Angel Zanón, página 171.). Ver además el libro "El genocidio de la población charrúa" del autor editado por la Biblioteca Nacional año 2009.

Es de hacer notar que los primeros en atacar y dar muerte a nuestros desarmados charrúas fueron esos guaraníes.

En un acto de conmemoración de la muerte de los charrúas, sería completamente absurdo o de una ironía rayana en la crueldad, que se le denominara DIA DEL INDIO GUARANI. Sin embargo, el periodista y los historiadores y "antropólogos" uruguayos que lo asesoraron,-según me manifestaron en la propia Redacción -, manejaron un tipo de lógica tan insensata como deplorable, tan singular que los llevó a esa agraviante conclusión
.

Discrepancia Nº 2 (pág. 5 del suplemento).

Declara Daniel Vidart que los guaraníes eran originarios de algún lugar de la selva tropical, y que llegaron entre los años 1400 y 1500, bajando por los grandes ríos.

Respuesta.

El propio Sr. Vidart reconoce que los guaraníes eran originarios de la selva tropical,- que no existe en nuestro país-, y que llegaron entre los años 1400 y 1500, o sea, hará algo más de 500 años. Sin embargo, en su propio libro ya citado ("El mundo de los charrúas", página 16 al final, Anexo 4), dice que representantes de la raza pámpida ( se refiere a los charrúas) "pisaron por primera vez nuestras cuchillas alrededor de 1500 años antes de la Era Cristiana".

De modo que Vidart reconoce en su libro que los charrúas hacía casi 3500 años que habitan el suelo uruguayo.

Y respecto a la ubicación de los asentamientos de guaraníes y charrúas, Vidart publica en su libro citado (página 26, Anexo 5), un mapa donde claramente los charrúas ocupan todo el territorio uruguayo, parte del brasileño y parte del argentino. Mientras que a los guaraníes los sitúa en distintas zonas hacia el norte.

De aquí podemos concluir, que los guaraníes serían una suerte de inmigrantes que entraron en el territorio de la nación charrúa, y por eso no nació en ellos el sentimiento de patria como en nuestros oriundos.

Como prueba de esto último, también podemos citar un párrafo de la carta que envía Rivera el 25 de agosto de 1825, para justificar su negativa a consumar la extinción de los charrúas diciéndole a Lecor lo siguiente:

"Son los Charrúas Exmo. Sor., unos restos preciosos por su oriundez, pero detestables por su carácter feroz, indómito... (...) Las fuerzas y las recursos necesarios a un empresa de –exterminio-este orden, son mayores de lo que parece a primera vista..."

Lo anterior es copia textual del comienzo de la carta citada, cuando Rivera argumenta ante Lecor para evitar su orden de eliminar a los charrúas.


Queda así suficientemente probado que eran los charrúas quienes poblaban estas tierras, oriundos según Rivera y también reconocida su pertenencia por el mismo Sr. Vidart, (contradiciéndose) asesor del artículo "URUGUAY TIERRA GUARANI".

 

Discrepancia Nº 3 (pág. 5, 4ª col. y pág. 6 ,comienzo).

En este párrafo Daniel Vidart se contesta solo su propio error de considerar a los guaraníes como pobladores de estos territorios y más importantes que los charrúas.

Simplemente transcribimos sus palabras (página 5 del suplemento): "Los guaraníes también escaparon de las misiones huyendo de las repetidas epidemias, pero fueron muchos más los que llegaron a la banda oriental como soldados al servicio de la corona española, que muchas veces los reclutó para servir en sus ejércitos. España se valió repetidamente de los guaraníes de la misiones para combatir en nuestro actual territorio a los portugueses y charrúas". Luego agrega: "En las campañas contra los indios salvajes dos mil guaraníes se enfrentaron a los charrúas en 1702, en la sangrienta batalla del Yí, un choque que duró cinco días".

 

Respuesta.

Véase entonces, que los guaraníes venían a nuestro territorio como soldados mercenarios o a trabajar para los españoles. Esto jamás lo hicieron los charrúas, ni se les pasó por la mente otra cosa más que libertar a su patria de los invasores. Lógicamente, no puede pretenderse que un extranjero, en este caso el guaraní, entregue su vida por liberar un territorio al que no pertenece; lo más conveniente para ellos era que se sometieran a las normas de quienes detentaban el poder en esos momentos.

La batalla del Yí a que se refiere el Sr. Vidart, se trató de otra cruel masacre de los guaraníes que en número de 4.000 mataron y degollaron a solo 200 charrúas previo engaño. Esta iniquidad fue secundada por los propios jesuitas, quienes fanatizaron a los tapes "tan civilizados y base de nuestra nacionalidad" -según las opiniones de los asesores de la nota que examinamos,- pero tan cobardes y temerosos ante nuestros charrúas, que necesitaron no solo una diferencia de 20 contra 1 sino engañarlos previamente, basados en que los nuestros siempre creían en la palabra empeñada. (ver Retablo Charrúa, D.,Clare, págs. 83, 89, 90, 91, 92, 93, 94 y 95, Anexo 18)

 

Discrepancia Nº 4 (pág. 6 del suplemento, 3ª col.).

González Rissotto y Rodríguez Varese, en base a investigaciones que realizaran en registros parroquiales, concluyen que todos los estudios indigenistas son un mamarracho y que la gente común repite: "yo tengo un antepasado charrúa, cuando en realidad el mestizaje indio que existió fue en su casi totalidad guaraní. Luego agrega que encontraron cerca de 30.000 guaraníes registrados hasta 1851, y en el mismo lapso, en los mismos registros, los charrúas no llegaban a 100".

Hacemos constar que González Rissotto es Ministro de la Corte Electoral y la Sra. Rodríguez Varese, es Directora de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura.

 

Respuesta.

Estas personas que estudiaron mucho a los guaraníes, deberían saber que los charrúas hace mas de 3.500 años que habitan nuestro territorio. También, que recién en el año 1726, cuando se funda Montevideo, llegan las primeras mujeres blancas, es decir, europeas. Dos años después, la Corona Española envía 400 soldados a la Banda Oriental, pero las mujeres europeas pertenecían a las familias fundacionales de Montevideo, con las cuales no podían estos soldados formar hogares ni relacionarse íntimamente con ellas. Por lo tanto, no sería difícil para González Rissotto y Rodríguez Varese, colegir que fue la mujer charrúa nativa la que se relacionó con los hombres europeos y dio origen a los primeros mestizos, que en general, adoptaron una cultura intermedia y fueron conocidos como "gauchos", en el caso de los hombres, o "chinas", en el caso de las mujeres. Estas últimas continuaron viviendo en las tolderías charrúas, y a su vez, se siguieron mezclando con los colonizadores blancos así como también con guaraníes, complejizando aún más el proceso de mestizaje. El mismo Artigas, que vivió 19 años entre los charrúas, tiene que haber tenido muchos hijos además del "Caciquillo Manuel Artigas".

Incluso desde el siglo XVI, los conquistadores que penetraban en la Banda Oriental, todos varones, se mezclaban con indias charrúas, de modo que el gaucho y la china (mestizos) fueron aún anteriores a la fundación de Montevideo en 1726. (Se adjunta Anexo 6 del libro "El poder Charrúa" de J. A. Hunter, páginas 26,27 y 28, Capítulo: La madre Oriental).

Por lo tanto el mestizaje con charrúas comenzó mucho antes, ya al principio del siglo XVI y si cada mestizo cada 25 años puede tener tres o cuatro hijos, es fácil concluir que aunque llegaran miles de guaraníes, los charrúas más sus descendientes mestizos debían ser muy superiores en número. Además es lógico que los uruguayos opten por decir soy descendiente de charrúas, porque se sienten orgullosos de dicha etnia y porque eran los oriundos de estas tierras. Hay estudios que indican que el 30% de la población aproximado desciende de indígenas. Como de expreso siendo mayor el número de charrúas y sus descendientes, la mayoría de este 30% tiene que ser mestizos descendientes de charrúas. (este mestizaje puede ser multiple, con blancos, europeos, con negros y con indígenas, inclusive guaraníes).


Respondiendo a que solo encontraron 100 charrúas inscriptos no hay nada de sorprendente en ello, pues bien sabe el Sr. González Rissotto y la Sra. Rodríguez Varese, como ellos mismos lo reconocen más adelante en el suplemento, la población charrúa nunca aceptó la religión cristiana: ESTE ES EL MOTIVO POR EL CUAL NO VA A ENCONTRAR ANOTADOS EN LAS PARROQUIAS LOS NACIMIENTOS NI DE CHARRUAS NI DE LOS PRIMEROS MESTIZAJES CON CHARRUAS. Y si dicen que encontraron 100 inscriptos, creo que es hasta un número excesivo y la excepción que confirma la regla. No recuerdan que los españoles les llamaban "LOS INFIELES" dado su rechazo a las prédicas cristianas?

Los nombres de los niños charrúas jamás se dieron a conocer en su lengua, y de ella apenas se han rescatado, si se puede dar fe, unas 60 voces.

Todo esto es elemental, pero parece que estos investigadores lo han olvidado, o nunca se plantearon esas hipótesis tan realistas y fundamentadas.

 

Discrepancia Nº 5 (pág. 6 del suplemento, 4ª col.).

Dice Vidart: "el 95% de quienes tienen algún antepasado indio tiene sangre guaraní y no charrúa".

 

Respuesta.

En realidad no se han hecho estudios sistemáticos sobre este tema que pone Vidart asesorando al periodista que escribe "Uruguay, tierra guaraní". Bien es cierto que los guaraníes se pueden haber mestizado bastante, aunque después el mismo Vidart (contradiciéndose nuevamente) dice que formaban familias monogámicas, pero él no puede conocer ningún estudio empírico que demuestre su hipótesis de ese 95 % de sangre guaraní porque de hecho no existen ni pueden existir tales estudios. El estudio de sangre no contiene indicadores de la procedencia racial y porcentaje de mestizamiento. Lo que en el futuro se hará, serán estudios genéticos una vez conocidos tanto el genoma guaraní como el charrúa. Y respecto a la cantidad, menciona un 95% en forma totalmente arbitraria, podía haber dicho 88%, 85,4%, etc.: esta cuantificación no tiene la más mínima seriedad.

Algunos españoles, (en el Siglo XVI), vivieron con los charrúas, uno célebre fue Domingo Lares, hecho prisionero pero perdonado al ver los charrúas su bravura al combatir, tanto que lo llevaron a sus tolderías, lo curaron y quedó a vivir con ellos. Otro fué Francisco Del Puerto. Lo que más interesa es la cantidad de años que transcurren entre las primeras generaciones de mestizos charrúas y no la cantidad de individuos que se mestizan.

Es significativo que se hable muy poco del gaucho, que era el mestizo más frecuente, producto del español y de la india charrúa frecuentemente. A su vez los gauchos se unían a otras mujeres ya indias, mestizas, blancas o negras, y el vástago también era descendiente (nieto) de charrúa, y así sucesivamente. (Ver Ángel Zanón, ob. cit., página 211, Anexo 13)

También se ha encontrado, estudiando la aparición de un indicio, "la mancha mongólica" en los recién nacidos, que en el Hospital de Tacuarembó por ejemplo, el 50% de los niños presentan la mancha, es decir, son descendientes de indígenas, y en los nacidos en el Hospital de Clínicas de Montevideo, ese valor era del 42%. En mutualistas donde concurren madres de mayor nivel socioeconómico, el nivel bajaba pero nunca a menos del 30%.

Esto significa que en un estudio de un solo rasgo realizado en forma científica aparece que entre el 30 y el 50% de la población del Uruguay son descendientes de indígenas y la mayoría son descendientes de charrúas, dado que se comenzaron a mestizar mucho tiempo atrás y que además los guaraníes que vinieron posteriormente constituían familias monógamas, por lo que necesariamente hubo mucho menos mestizaje que en los charrúas, donde no había una monogamia fuerte. (Se agrega de una conferencia de la Dra. Mónica Sans, dada en la Asociación de Descendientes de la Nación Charrúa, el 16 de agosto de 1994, denominada "El aporte indígena a la población actual", página 8 y 9, "La mancha mongólica", Anexo 9.)

Téngase en cuenta que hay descendientes de charrúas que con el paso del tiempo pierden el signo genético de dicho indicio por la frecuencia de mestizaciones con blancos. Con esto quiero significar que los porcentajes reales de descendientes de indígenas estimados por la Dra. Mónica Sans, serían aún más altos que los índices encontrados en sus investigaciones para la población general.

Queda contestada de este modo la hipótesis del Sr. Vidart, que sostiene que un 95% de mestizos tienen sangre guaraní y no charrúa, concepto totalmente arbitrario y falso. En defensa del Sr. Vidart debo decir que aunque en el suplemento que estamos analizando se le cita como Antropólogo, igual que en algunos de sus libros, en realidad no tiene una formación científica, y no tiene porqué conocer la metodología epistemológica de la ciencia experimental, que es la que dota del suficiente crédito y rigor necesario a los enunciados en este tipo de conocimiento.

 

Discrepancia Nº 6 (pág. 7 del suplemento, 1ª col.).

Dice Pi Hugarte: "La más visible herencia guaraní está en los nombres de casi todos los accidentes geográficos uruguayos que llevan nombres guaraníes como Aiguá, etc."... "Uruguay también es un nombre guaraní".

Más adelante se suma González Rissotto diciendo que los nombres en guaraní responden a que quienes allí vivían hablaban guaraní, y que eso es de una claridad meridiana .

Respuesta.

Ya habíamos adelantado al principio que no hay certeza en que la mayoría de las denominaciones de lugares geográficos en Uruguay tengan nombre guaraní o español. Pero aquí lo insostenible juiciosamente es suponer una herencia guaraní. ¿Qué significa esto?, ¿Qué eran guaraníes los que habitaban nuestro territorio? Ya se ha demostrado que no.

(Pero veamos el mapa que el mismo Pi Hugarte publica en su libro "Los indios del Uruguay, pág. 74, Anexo 24). EL URUGUAY ESTA TOTALMENTE SEÑALADO COMO TIERRA CHARRUA, VAYA CONTRADICCIÓN!

Cual es la explicación entonces de los nombres guaraníes?

Aunque se supone que González Rissotto la debería conocer, vamos a decirlo, para aclarárselo al público.

Nadie puede creer que indios guaraníes fueran quienes daban los nombres a los ríos y que oficialmente se aceptara eso. NO, por el contrario, los propios misioneros y los españoles, preguntaban a los guaraníes evangelizados o a cualquier indio por el nombre de cada cosa, escuchaban el nombre en guaraní, y luego lo escribían en español. Lo mismo los conquistadores que se servían de lenguaraces (traductores) guaraníes, preguntaban y oían la respuesta en guaraní, y así lo consignaban. Ya sabemos que a los charrúas nadie les preguntaba, porque no estaban en las reducciones, ni se avenían con los españoles, sus enemigos naturales, ni daban informaciones porque eran muy reservados. Por eso los nombres charrúas de cada elemento no han trascendido, aunque existían según lo han estudiado los académicos franceces. (ver Notas de "Les derniers charrúas" de Paul Rivet).

De aquí a decir que estas causas indican que aquí vivían guaraníes hay una gran falla en la deducción y en la interpretación de los hechos.

Pero lo coherente en todas estas declaraciones, es que siempre queda inferiorizado lo charrúa ante lo guaraní, y esto, que es falso, que es un ocultamiento de la verdad, es lo que hiere la sensibilidad de la cultura nacional.

Sobre la afirmación tan "meridiana" de González Rissotto, digamos que también adolece de errores metodológicos y quizás de desconocimiento de que el idioma de uso común en esta región era el guaraní. O sea, los charrúas se comunicaban en guaraní con todos, y como ejemplo citemos al cacique Vaimaca Peru (Perico) que hablaba cuatro idiomas: charrúa, guaraní, español y portugués.

Entonces, si el idioma de relación entre todos los pobladores de la Banda Oriental era el guaraní, hasta los propios charrúas podrían haber denominado esos accidentes geográficos usando el guaraní. Es sabido que los charrúas ocultaban su idioma y sus nombres, pero también es lógico pensar que si hace 3500 años habitaban estas tierras, ya les habrían dado sus nombres charrúas a los accidentes geográficos a que se refieren Pi Hugarte y González Rissotto. Esto lo dice el simple sentido común.

Además, si González Rissotto dice que aquí vivían los guaraníes, entonces, donde vivían los charrúas? Todas las documentaciones encontradas coinciden en que vivían en la Banda de los Charrúas (luego Banda Oriental). El opinante, debería decir donde vivían los charrúas, porque juntos no era posible ya que diferían en cultura, en idioma y en costumbres, aparte de ser enemigos naturales.

(Y para comprobar el uso común del guaraní vamos a recurrir a expresiones del mismo Sr. Pi Hugarte en su libro "Los indios del Uruguay", página 66, Anexo 7.)

Dice Pi Hugarte: ... "señalan la utilización del guaraní por los charrúas como lengua de relación con los hispano parlantes"... "En rigor fueron los conquistadores y los misioneros quienes dieron al guaraní una difusión que no conoció en épocas anteriores a su llegada, como ocurrió a lo largo de toda América con varias lenguas indígenas empleadas como instrumento de dominio y conversión"...

En otra parte del libro, página 68, Anexo 8, Pi Hugarte dice que parece "prudente considerar al charrúa como lengua aislada correspondiente a una familia lingüística desconocida".

Pero los propios autores del artículo "Uruguay tierra guaraní" explican las contradicciones entre ellos mismos, ya que seguidamente de lo que dice González Rissotto de que por tener nombre guaraní un lugar, implica que allí viven guaraníes y es de una claridad meridiana, en el suplemento "Vidart menciona que en campaña hasta 1830 o 1840 el idioma era el guaraní" (página 7, primera columna). Pero sabemos que allí no vivían los guaraníes sino los charrúas. Habría que señalar que en 1828 Rivera trae unos 6000 guaraníes que quedan viviendo en Bella Unión, pueblo que se funda para contener a dicha población.

Por lo tanto, queda claro que en esa época algunos accidentes geográficos fueron denominados con nombres guaraníes pero no obedecía al hecho de que el territorio hubiera sido ocupado o tuviera la herencia de una cultura guaraní, sino que el guaraní era la lengua de uso común en la región.

Y sobre la expresión de Pi Hugarte de que Uruguay es un nombre guaraní, podría inferirse por el público que aquellos le dieron el nombre a nuestro país, sobre lo cual no hay certeza. Uruguay es el nombre actual de un río que tiene 1.700 Kmts. de largo, que nace en el Brasil, pasa por Paraguay, por Argentina y por último, por nuestro país. Teniendo tanta extensión no podremos saber quienes y en que parte del río se le puso ese nombre.

Pero lo esencial es que el nombre de nuestro país no es Uruguay sino República Oriental del Uruguay, es decir, el territorio que se denominaba la Banda Oriental, y antes la Banda de los Charrúas.

He aquí el sentido que se le quiso dar al llamarlo "Oriental del Uruguay", y ese sentido arranca de la denominación que se le dio por los españoles a nuestro territorio (Banda de los Charrúas). (Ver "Retablo Charrúa" de Dardo E. Clare, página 62 a 65, Anexo 12). Ésta es una carta de Hernandarias al Rey Felipe II del año 1608, en que no solo cita la Banda de los Charrúas, sino que también en la página 63 agrega: ..."De que ya estaba la gente en la otra banda de los charrúas"... "La noticia de que este río nombrado Uruay (por 1ª. vez aparece el nombre y no es precisamente "uruguay") trajo esta gente... etc.", lo que indicaría que los propios charrúas estaban dando o utilizando ese nombre para el citado río.

(Ver también sobre la existencia de la "Banda de los Charrúas, a Pi Hugarte, "Los indios del Uruguay, página 54, Anexo 15)

Por lo tanto, quizás hasta los propios charrúas pudieran haber sido quienes bautizaron el río que limitaba su territorio denominado Banda de los Charrúas, no se sabe con seguridad. Pero oficialmente fueron los españoles quienes lo consignaron con dicho nombre.

 

Discrepancia Nº 7 (pág. 7 del suplemento, 2ª. col.).

También el Sr. Oscar Padrón Favre vierte sus opiniones en el artículo que estamos comentando, y con el título de "Cuatro Guaraníes entre los 33 Orientales", dice que estos son un muestreo de lo que era la sociedad de entonces (patricios, caudillos, gauchos, negros esclavos, y cuatro paraguayos de origen guaraní). Aquí vemos claramente como quiere eliminar a los hombres descendientes de charrúas, a quienes no cita específicamente, en cambio cita a los descendientes de guaraníes. Quien lee esto en el suplemento de "El País" pensará que los charrúas, según Padrón Favre, no tuvieron ninguna intervención en las campañas por la independencia. Así desvaloriza lo charrúa en favor de lo guaraní, falsificando nuevamente la historia y ocultando los valores patrióticos de los charrúas que ya examinaremos cuando hablemos de Artigas. No solo los gauchos de la gesta de 1925 eran descendientes de charrúas, sino que los charrúas cooperaron con el ejército libertador y ésto está en conocimiento del señor Padrón Favre que ha publicado documentos al respecto en su libro "Los Charrúas- Minuanes en su etapa final".

Respuesta.

Vamos a elegir para contestarle a Padrón Favre al propio Padrón Favre, que en su libro "Sangre indígena en el Uruguay", (página 17, Anexo 10) dice: "Los charrúas-minuanes participaron activamente en la mayoría de los sucesos de guerra que jalonan las luchas por la independencia"... "Comenzada la Revolución del "25" el ejército patrio rápidamente contó con las fuerzas charrúas, también lo hará Rivera cuando emprenda la triunfal campaña de las Misiones".

¿Cuándo dice la verdad?, ¿En el suplemento de "El País" o en su libro donde ignora a los guaraníes a favor de los charrúas?

Y siguiendo un poco con Padrón Favre y el tema de los guaraníes y los charrúas, en otro de sus libros con un título que dice: "Salsipuedes: conclusión del conflicto interétnico Charrúa-Guaraní" (página 1, Anexo 11), se refiere a que en la acción bélica de Salsipuedes, del 11 de abril de 1831, el grupo charrúa concluye como tal. Luego utiliza un argumento hasta ahora desconocido y muy original para explicar el etnocidio charrúa (que ya sabemos que fueron por circunstancias socioeconómicas y de Estado dentro de la nueva República).

Pues bien, insólitamente Padrón Favre dice que "Salsipuedes también fue el cierre de un largo conflicto entre etnias"... Luego dice: "Salsipuedes y los enfrentamientos menores que se sucedieron, también supusieron el final de otro conflicto interétnico, pero, en este caso, entre grupos indígenas, especialmente representados estos por los charrúas y los guaraníes".

Y agrega: "Y en Salsipuedes, precisamente, el protagonismo bélico estuvo representado de una parte por los charrúas y, de otra, por los soldados y milicianos guaraníes-misioneros al servicio, entonces, del Estado Oriental".

Aquí se vuelve a comprobar que los guaraníes tan elogiados en el suplemento que estamos analizando, habrían sido los soldados mercenarios que viniendo de otras tierras, se enfrentan a indígenas como ellos, pero que están defendiendo su "patria" y cumplen con esa ominosa misión de masacrar a los charrúas cuando están indefensos y engañados en la acción de Salsipuedes.

Pero la realidad es que fué el presidente Rivera quien formo un ejército de unos mil hombres, y de ellos solo intervinieron tres milisias de guaraníes asentados en Paisandú. (esto esta documentado por el ejército, por el investigador Acosta y Lara, y por el suscrito en la obra "El genocidio de la población Charrúa" ediciones de Biblioteca Nacional, 2009).

Es increíble que un llamado historiador pueda contradecirse tan fácilmente en sus propios textos y en sus declaraciones, y con ello llevar a confusión al público. No sabemos qué piensa Padrón Favre en realidad sobre los guaraníes y sobre los charrúas, ya que alternativamente los presenta como buenos y malos. Y qué decir de los valores?, ¿Quiénes estaban por la patria según Padrón Favre, los guaraníes de los 33 Orientales o los charrúas que también se incorporaron a los 33 en 1825? Cuánta confusión y descrédito para los charrúas se acumulan en esta publicación.

 

Discrepancias Nº 8 y Nº 9 - (pág. 8, 2ª col. del suplemento).

Tanto Padrón Fabre como la Sra. Ana Ribeiro dicen aquí "que se eligió a los charrúas para elevarlos a la categoría de mito porque ello no ofrecía ningún peligro, porque ...estaban muertos. Cuando dejaron de existir, pasaron a ser reivindicados"

Luego agrega la Sra. Ribeiro "que para el pueblo resultó mucho más atractivo identificarse con el indio rebelde, que se sacrificó, quien nunca aceptó al europeo ni al cristianismo, que recordar a los guaraníes que en cambio trabajaron humildemente al servicio de cualquier encomendero"

 

Respuesta.

Si los charrúas fueron un mito, porque estaban muertos, también los guaraníes de esa época murieron, no queda ninguno vivo a esta altura, y porqué el pueblo no se identificó con ellos?

Esta es una inferencia carente totalmente de lógica, ambas etnias murieron acá en Uruguay, de modo que "haber muerto" no es la variable que origina el hecho de elevar la imagen de unos sobre otros. Deben comprender que es otra cosa, y justamente sí lo comprenden, porque en otra contradicción agregan inmediatamente algunas de las cualidades axiológicas , VALORES, del charrúa, y los antivalores, como la sumisión, que reconocen en los guaraníes.

Incomprensible forma de razonar, verdad? Por suerte, como ellos mismos dicen, nuestro pueblo, a partir de los propios españoles que admiraban al charrúa, luego Artigas y Rivera, y otros tantos prohombres, se sintió orgulloso de contar entre sus ancestros, una raza tan gloriosa. Por ejemplo, un VALOR del charrúa era el respeto por la palabra dada. Valor que actualente no se respeta ni aún entre quienes presumen contar la verdad histórica.

Para ilustrar el caso merece reiterarse una fecha lejana, 1573. En esta fecha desembarca Ortiz de Zárate en la Banda de los Charrúas, y un desertor de las fuerzas españolas, pide refugio a los charrúas quienes le dan la seguridad de ofrecerle el amparo que solicita. Pues bien, Al reclamárselo los españoles los charrúas se mantuvieron fieles a su palabra y a su hospitalidad, y se produjo el combate de San Gabriel, donde murieron unos 100 españoles. Un año después llega Juan de Garay a plantear la misma lucha, y con ayuda de jinetes armados-aparece el caballo por primera vez a los ojos charrúas- los vence dejando muertos a unos 200 indios. Allí murió Abayubá, mordiendo las riendas para derribar al corcel del que le asestaba repetidos golpes de espada. Corre el Cacique Zapicán, su tío, pero llega tarde y también es atravesado por la espada española. Mueren varios caciques y 200 charrúas. Y todo porqué? POR DEFENDER SUS VALORES ETICOS, POR EL HONOR, POR CUMPLIR CON LA PALABRA EMPEÑADA AUNQUE LA PROMESA HUBIERA SIDO REALIZADA A UN ENEMIGO, A UN ESPAÑOL!

(Véase anexos 16 Vidart ob. cit. pág. 69, y 16.1Claere, ob. cit. pág.48).

 

Discrepancia Nº 10 (Pág. 8, 3ª col.).

...."Todos los especialistas consultados no dudan en que los guaraníes dejaron una huella mucho más importante que los charrúas en la formación del Uruguay."...

"El único aporte de los charrúas a la nueva sociedad fue el uso de la boleadora... y ya prácticamente no se usa más. Sacando eso, no dejaron otra cosa," dijo Pi Hugarte.

 

Respuesta.

Resulta muy extraño tanta coincidencia en tantas personas diferentes y con diferente formación. Pero algo tienen en común, su falta de visión por los verdaderos pilares de una sociedad, que no son las murallas en que trabajaron los guaraníes, sino los valores, la ética, el patriotismo, el valor encarnado en la LIBERTAD, su lucha durante 300 años por mantener esa libertad, como también el gran aporte hecho a costa de sus vidas en su alianza con nuestros libertadores tales como Artigas, Lavalleja y Rivera. Tambien otros valores se le reconocen tales como la lealtad, el respeto al ser humano, la solidaridad, y aunque parezca insólito, la CLEMENCIA PARA CON LOS VENCIDOS, la Valentía, la Honradez, etc....

Si no hubieran tenido estos valores Artigas no los hubiera elegido como aliados y mucho menos como su guardia y custodia personal, como surge del parte de la batalla de Carumbé.

Que bueno sería que todos los escritores que se acercan a estos temas se manejaran con esa misma escala de valores. Se dice que para reconocer un valor hay que poseerlo aunque sea en parte. Porque si se afirma que el único aporte de los charrúas a la sociedad han sido las boleadoras, se está faltando el respeto, o se desconoce lo que son Valores.

La falta de respeto con que se maneja el Sr. Pi Hugarte en sus escritos relacionados con el tema indigenista, ha llamado mucho la atención dada su vinculación a la cátedra universitaria de Antropología.

Ofensas innecesarias no solo referidas al tema de las boleadoras como único elemento valioso que dejaron los charrúas, significando esto una ironía agraviante, burlona, despreciativa hacia nuestros charrúas, sino que también faltas de respeto del mismo tenor ha dirigido contra legisladores en ocasión de tratarse la llamada Ley de Repatriación (de los charrúas conducidos a Francia en 1833).

Para ilustrar sobre lo anterior vamos a poner un ejemplo que surge de su libro llamado HISTORIAS DE AQUELLA "GENTE GANDUL" (donde por supuesto la gente gandul en la historia son los charrúas, porque elige un párrafo despectivo de un español que se refiere a nuestro indios en 1576).

Pero en la página 209 del libro dice: "Verdaderamente no se sabe qué admirar más, si la ingenuidad o la ignorancia que refleja este proyecto de ley que degrada la función legislativa y agravia la razón. Resulta increíble que la Cámara de Diputados no haya percibido que aprobaba una deslumbrante manifestación del pensamiento mágico, pues parece haberse creído que se hará surgir, por la fuerza de la ley, restos que no existen".

Otra frase: "Hay algo más escandalizante: el miembro informante agregó que... Puntas de lanzas y boleadoras, ambas de tipo criollo como ésas, se encuentran a precios razonables hasta en la feria dominical de la calle Tristán Narvaja; con todo nos inquieta no saber en qué operaciones los imperialistas yanquis se apoderaron de ese botín charrúa. Si el Uruguay desea sentar una nueva doctrina internacional referida al derecho de cada país obras sus objetos culturales depositados en los museos del mundo, debería dar el ejemplo y comenzar por devolver a Italia la colección de vasos de la antigua Magna Grecia; al Japón las dos armaduras de samurai del siglo XVIII, etc., etc.,"... "Y como el fervor reivindicativo se ha aplicado a restos de charrúas, llama la atención que no se pida ala Argentina los cráneos que se presume fueran de esta etnia y que se encuentran en el Museo de La Plata, aunque por supuesto, no se conoce a quiénes pertenecieron"... "De acuerdo con esta reciente teoría los descendientes de inmigrantes, para reconocerse uruguayos, deberían revestir las antiguas diademas de plumas, revolear la boleadoras, lanzar los gritos de guerra de otros tiempo y hasta recrear ficticiamente los rituales perdidos y las deidades muertas. Si sobre la base de estas cosas logra imponerse un nuevo ethos cultural, esperemos que alguien reinvente el quillapí, que bien podría proponerse fuera la veste obligatoria en las ceremonias legislativas; por lo menos –a fin de mantener la supuesta proporcionalidad de la sangre indígena- para la quinta parte de los Diputados y Senadores. (Ver páginas 209, 211, 212, 213, del citado libro del Sr. Pi Hugarte, Anexo 23).

Nos ha resultado incomprensible que un funcionario público, profesor conocido y grado 5 de la cátedra de Antropología de la Universidad de la República, pueda referirse en esos términos agraviantes, irrespetuosos al máximo como esa ironía de proponer que el quillapí, poncho de cuero que usaban los charrúas, debiera ser la vestimenta de los Diputados y Senadores. Creemos propios de un libelo este tipo de literatura, donde se ofende tanto a charrúas como a uno de nuestros Poderes del Estado.

Surge la pregunta: El Prof. Pi Hugarte enseñará a los estudiantes con esta modalidad irreverente de todo lo más sagrado que hemos conquistado, nuestras Instituciones democráticas y representativas. Bien, las autoridades nacionales sabrán como proceder en estos casos.

Los charrúas no continuaban persiguiendo a los heridos, no se solazaban en torturar a los moribundos, por el contrario los llevaban a sus tolderías a curarlos y ofrecerles todo lo necesario, por más que fuesen enemigos.

(Sería bueno ver sobre la Clemencia del Charrúa a D. Clare, ob. Cit. Pág. 218, sobre el canibalismo de los guaraníes y la diferencia con los charrúas, la pág. 219, Anexos 18 y 18.1)

También sobre el canibalismo de los guaraníes –que por suerte no fueron nuestra base cultural que pretenden los escritores mencionados puede consultarse: A. Zanón ob. Cit. Pág.51, donde cita que a los enemigos capturados hasta se les engordaba, luego lo mataban a palos, y lo cocinaban antes de comerlo. (Anexo 19).

Recordemos que en la batalla definitiva que pierde Artigas en enero de 1820 son apresados 400 indios del ejército oriental, y según el parte de los portugueses se trataba de indios sin actitudes para la lucha, y no eran charrúas sino guaraníes.

Sobre la clemencia para los vencidos puede verse algo en Pi Hugarte ob.cit. pág. 99, Anexo 20, y en Zanón, ob.cit. pág. 148 Anexo 20.1 .-

Sobre la honestidad y castigo a ladrones en las tribus, ver Pi, ob.cit, pág. 97, Anexo 21).

Y un ejemplo extraordinario de solidaridad puede verse en "La guerra de los Charrúas de Acosta y Lara pág. 97, Anexo 22", cuando acuden los charrúas a ayudar a sus enemigos los guaraníes que eran atacados por fuerzas de España y Portugal en 1753, perdonándoles así la masacre y degollación sufrida 50 años atrás por los tapes guaraníes misioneros.

Y también en nuestro libro "El genocidio de la población Charrúa" se publica un documento de 1831 en que nueve charrúas presos sin motivo en la cárcel del Cabildo, dan voces para alertar a la guardia al observar que se estan escapando varios delincuentes. Es un acto de nobleza muy poco común.

 

Discrepancia Nº 11 (pág. 8, 3ª col., al final).

Como colofón de todas las ponderaciones positivas realizadas a favor de los guaraníes y en contra de los charrúas por parte de todos los opinantes, se finaliza diciendo: "De todo eso hablará el nuevo libro de Vidart, una de las figuras más reconocidas y destacadas de la ciencia uruguaya". Y luego agrega que el objetivo será "poner las cosas en su lugar".

 

Respuesta.

No vamos a pensar que se hicieron todas esas entrevistas en el suplemento "quepasa" de "El País" para promocionar el nuevo libro de Vidart, pero por lo menos intuimos una falta de ética que aprovecha la entrevista para incluir ahí su promoción.

Señalemos nuevamente que no es cierto que se trata de una figura reconocida y destacada de la ciencia uruguaya, por el contrario, no forma parte de nuestra comunidad científica, y las inferencias que hace Vidart de los documentos que lee, carecen de la metodología lógica, son opiniones que se dan dentro del marco del conocimiento y la interpretación vulgar como cualquier persona que carezca de las herramientas para establecer inferencias científicas demostrables de sus enunciados hipotéticos. Y para finalizar esta discrepancia cuando dice Vidart "poner las cosas en su lugar", justamente lo que va hacer es alejarlas más del lugar que le corresponden, o sea, el de la verdad histórica, el de la justa apreciación de los valores charrúas, del justo derecho de nuestro pueblo a sentirse orgulloso y hacer un mito si así lo desean los uruguayos de aquellos venerables charrúas.

Y desconocer nuestra verdadera identidad nacional que es de índole espiritual y no material, evidentemente.

 

ARTIGAS Y LOS CHARRÚAS. (Y LOS GUARANÍES)

Para evaluar la verdadera relevancia de los charrúas, lo más interesante será vincularlo con la gesta artiguista y la relación de confianza recíproca entre Artigas y sus "indios bravos", como así les llamaba él.

Varios grupos de indios se unieron a Artigas, los únicos autóctonos fueron los charrúas y los minuanes en el proceso revolucionario; los guaraníes, guaycurúes y abipones eran extraños a la Banda Oriental.

En el año 1811 los charrúas se aliaron con Artigas a efectos de luchar contra los españoles. También se cita los 300 años de incesante guerra de los charrúas con los mismos. (Ver Acosta y Lara, ob. cit. "La guerra de los charrúas", pág. 1 ,2 y 3, Anexo 25).

Se transcriben algunas partes que recogen fehacientemente las acciones de los charrúas apoyando a nuestros libertadores:

"El plan fue frustrado y burlado por los charrúas de Artigas comandado por el caciquillo que durante la noche sigilosamente robaron 3000 caballos y 700 bueyes, los soldados se vieron obligados a regresar a pie al no poder rastrear la caballada". (Esto se refiere a los incidentes con Sarratea).

Respecto a otras acciones de la misma época, Artigas puso al mando de Rivera sin charrúas el 4 de noviembre del 14’ y otro tanto el 10 de enero del 15’ en Guayabos (A. Zanón, ob. cit. pág. 162 y 163, Anexo 26).

En la batalla de Carumbé, el 27 de octubre del 16’, según un parte de batalla de procedencia brasileña, consta que Artigas se retiró para una altura luego de disponer la acción, con una guardia de 25 charrúas. Esto demuestra su confianza en ellos, y a esta custodia se le llamó la guardia de hierro de la patria vieja.

Augusto de Saint Hilaire, viajero y naturalista francés ha dejado escrito: "Artigas posee particular habilidad en hacerse querer de los indios y de los campesinos, ese parece ser su único talento desde que no tiene conocimientos militares y posiblemente le falte coraje, pues ya que nunca fue vista en combate. Posee los mismo hábitos que los indios, cabalgando también como ellos, viviendo del mismo modo y vistiendo con extrema simplicidad".

Escribe Artigas en noviembre de 1814: "Con 300 nuestros y 100 charrúas al mando de Rivera se ha emprendido una acción contra igual número de porteños entre San Diego y Durazno".

Parte oficial de la batalla de Catalán, dirigida al marqués de Aguiar, ministro de guerra, por el marqués de Alegrete: ..."cubriendo sus movimientos con gran número de lanceros indios charrúas, minuanes y guaycurús y en este orden atacó impetuosamente en toda la línea".

En cambio, veamos el parte de los portugueses cuando fue derrotado Artigas en Tacuarembó, lo que originó su retiro al Paraguay; esta vez no fue acompañado por indios charrúas sino por guaraníes: "Porto Alegre 22 de junio de 1820. Las tropas de Artigas aunque bien armadas y mucho más numerosas fueron derrotadas en Tacuarembó. Murieron 500 hombres y 400 fueron hechos prisioneros. Pero los vencidos eran casi todos miserables indios... no tienen ni valor ni disciplina, etc. Los prisioneros hechos en Tacuarembó son casi todos pertenecientes a la nación de los guaraníes".

Apuntes de Saint Hilaire: "Pero existe además un aspecto particularísimo de la personalidad de Artigas, y es aquel relacionado a cuanto nuestro prócer tuvo de indegenista, protector de indios, general de indios, lejano descendiente por vía materna de una princesa inca del siglo XVI, nadie mejor que él supo interpretar el mensaje altivo de Tupac Amarú.

Y Artigas creyó en el indio, y tuvo más fe en la sencilla América de mentalidad virgen que en la compleja Europa cargada de odios, prefiriendo para injertar el retoño de la nuevas naciones no el tronco importado, enfermo quizás de los males que aquejaron a la Revolución Francesa, sino el otro, el nativo, inmune durante 300 años tanto al hacha de los conquistadores como a la dádiva de los Virreyes.

Por eso quizás, al elegir el emblema que coronara el escudo de "su provincia" la provincia oriental, adoptó la Corona de plumas, atributo de la libertad y la soberanía de los indios americanos". (Acosta y Lara). (Y también otros símbolos charrúas lucen en dicho escudo por ejemplo: un carcaj con dos flechas a la izquierda abajo, la mitad de un arco sobre la bandera artiguista de la izquierda y una lanza charrúa al costado derecho de la corona de plumas). (También charrúas luchando junto a Artigas y el Escudo, en Barrios Pintos, Los Aborígenes del Uruguay pág. 149 , Anexo 29). Vease el escudo.



También hay que hacer notar que cuando Artigas adquirió las tierras de Arerunguá en varias de sus cartas refiere estas frases: "Aquí estoy en el seno de mis recursos"... o "Yo estoy en el centro de mis recursos"... Refiriéndose por "recursos", sin nombrarlos, a los charrúas.

Habría mucho más para relacionar a Artigas con los charrúas pero no queremos extenderlo demasiado. Solo recordaremos las arengas de Artigas que los caciques charrúas recordaban antes de entrar en combate, y el propio recuerdo de Artigas y su proclama los hacía gozar, y oían y repetían con fruición ciertas frases como estas: "Empuñemos la espada, corramos al combate! Venguemos nuestra patria, tiemble el déspota de nuestra justa venganza. Su cetro tiránico será convertido en polvo" (Ver A.Barrios Pintos, Ob. cit. , pág. 152, Anexo 28)

Hemos encontrado algo muy curioso y es una crónica del diario "El Diario" del 29 de enero de 1935. Después de la victoria celeste que consagró a Uruguay campeón sudamericano en Santa Beatriz (Perú), un cronista da como explicación de un triunfo casi imposible la descendencia charrúa y la garra de los jugadores uruguayos. (Ver fotocopia respectiva, Anexo 27)

Última transcripción: Párrafo de Zorrilla sobre la batalla de Catalán, (hace referencia a los guerreros charrúas) .

"Una nueva y suprema batalla se libró allí, en aquel bosque sagrado. No fue una batalla, fue una ejecución a cañonazos. Hora clamorosa! Las descargas portuguesas sonaban sin interrupción, y sólo eran contestadas por interjecciones de rabia, los pocos fusiles patriotas ya no tenían voz. De repente, salían de entre los árboles, como fieras de su guarida, diez, veinte jinetes casi desnudos, que cargaban dando alaridos y caían sobre las bayonetas enemigas. Y nadie se rindió. Hasta que en aquel bosque quedó sólo el silencio. Porque los que habían vivido callaban para siempre".

 

Tenían grandes diferencias con los charrúas, como ya se ha expuesto, pero esencialmente no vinieron a defender con heroísmo un territorio que lógicamente no era su patria. Así quedó patentizado en la batalla de Tacuarembó, cuando Artigas pierde y se retira definitivamente: los indios lastimosos que huían o se entregaban no eran charrúas, eran guaraníes, según el parte de guerra portugués.

No permitamos que se diga y que se enseñe que: "no dejaron más que las boleadoras, que se venden en la feria", y se ensalce lo guaraní, que consistió en emplearse en algunos servicios irrelevantes, como colocar ladrillos en la muralla. Y esto lo dicen profesores de la Universidad!

Toda la publicación que refutamos es peligrosa porque se difunden conceptos negativos para los orientales. Ya algunos periodistas radiales están reproduciendo partes de esa crónica, y los jóvenes que los escuchan van a creer que eso es verdad.

Antes los charrúas eran atacados por los conquistadores, hasta por los jesuitas, por los gobernantes que amparaban a quienes ocuparon sus tierras. Ahora son atacados por personas de nuestro pueblo sin motivos, como si por no dejar nada material no pudieran ver los valores esenciales del ser humano que nos legaron. Es algo así como que "lo material quiera superar y negar lo espiritual".

¿Por qué el hombre dejó de ser un simple animal? Por su desarrollo espiritual como valor esencial. Porque si no fuera así, hasta las hormigas tendrían un lugar de preminencia sobre el hombre.

El espíritu de libertad y los principios morales que nos legaron, que perduren y nos permitan superarnos ; relativicemos el materialismo y reivindiquemos las virtudes y los derechos inmanentes del ser humano.

Cada uno en su puesto haga lo necesario para que impere el culto de esos valores, lo que será la mejor de las justicias.

Saluda a Usted amablemente,

Lic. José Eduardo Picerno García
Psicólogo Investigador sobre charrúas. C.I. Nº: 777 234 – 5
Domicilio: Cnel. Mora 641/401
Telefax: 711 73 03 - Montevideo
E-Mail: chabegua@internet.com.uy
Web: Los Charrúas del Uruguay
www.internet.com.uy/charruas
Secr/Paula

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Página actualizada el 18/06/2009