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Francia aceptó la solicitud de Repatriación de los restos de los Charrúas.
Después de diez años de iniciados los trámites legales por los descendientes, en el año 2000 se aprobó la ley de Repatriación y ahora en marzo del 2002 Francia comunica oficialmente que restituirá los restos de los Charrúas que han sido hubicados en el museo del hombre, París.
Según conoce el suscrito, investigadores tales como José H. Figueiras, reportó en su momento la existencia de restos de más de uno, por lo cual deducimos que deben tratarse de restos de Vaimaca y de Senaqué, aunque no son similares en su integración. (Posteriormente Francia remitió solamente los restos mortales del Cacique Charrúa Vaimaca Perú).
Por ahora estamos a la espera del envio de los mismos y a las órdenes del Estado para colaborar en su identificación. Ya hablaremos (24/03/02).
La Embajada de Francia explicó que esta repatriación de restos mortales se hace con la salvedad de que no se envíen a un museo y que sean tratados con la dignidad que corresponde al ser humano que por la Ley de Repatriación está investido de carácter de patriota y que además es solicitado por sus familiares lejanos o descendientes.
Los concurrentes, agrupados en la Asociación Civil ADENCH, agradecieron la valiosa colaboración del embajador y se comprometieron a hacer respetar los restos que enviará Francia, en el sentido de que serán promovidas exequias sobrias aunque solemnes, y que no serán utilizados para exhibiciones, estudios ni otra cosa que no sea la inhumación en el Panteón Nacional tal como nuestra cultura nos indica que debe ser el reposo final de los seres humanos.
Con fecha 17 de Julio de 2002 aterrizó el avión que condujo los restos de Vaimaca Perú. El suscrito y un grupo de descendientes que fueramos invitados por el Ministerio de Relaciones Exteriores, (que organizó el aspecto protocolar en forma conjunta) esperamos en la Base Aérea Nº1 junto con autoridades de las cuales citaremos al Ministro de RREE Dr. Didier Opertti, el de Cultura, Dr. Mercader y el Embajador francés, entre otros. En conversación del suscrito con el Canciller surgió que habíamos sido compañeros del Liceo Miranda, lo que constituyó una primera emoción que sería luego superada mil veces cuando aparecieron los vehículos militares entre la niebla vislumbrándose envuelto en el Pabellón Nacional el cajón que contenía esos restos sagrados por los que luchamos durante 12 años.(Ya narraremos con detalle este proceso y las emociones vividas esos días).
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