Uruguay Tierra Guaraní 2 Parte

LA HERENCIA VALIOSA DE LOS CHARRUAS EN LA CONSTRUCCIÓN DE NUESTRA SOCIEDAD: LOS VALORES Y DERECHOS HUMANOS.

El humanismo de los charrúas se manifiesta en muchas de sus conductas sociales: eran hospitalarios, eran clementes con los vencidos, curaban y criaban a los enemigos y a sus hijos, jamás hacían sacrificios humanos ni practicaban la antropofagia (como los guaraníes).

Daban su palabra y la cumplían, y además le daban a la palabra ajena el valor de documento. Por eso fueron engañados muchas veces, no por ser ingenuos sino por ser respetuosos de la palabra.

Eran librepensadores, diríase laicos, no aceptaban religiones ni tampoco la imponían a nadie.

No concebían la idea de perder su libertad, ni que se les despojara de su tierra que venían ocupando desde 3.500 atrás. Este era el concepto de patria auténtico que poseían, porque cuando tuvieron que huir a Brasil, siempre buscaron la manera de volver. Cuando Vaimaca estaba en Francia pidió una audiencia con el Rey (véase el concepto de igualdad, ya que Vaimaca era cacique), para que le proporcionara un navío y volver a liberar a su patria.

Nadie mejor testigo que el propio Jefe de los Orientales, que convivió con ellos 19 años. Si los charrúas no hubieran tenido valores similares, Artigas no los hubiera tenido en cuenta. Sin embargo eran "sus recursos" y confiaba su custodia personal a 25 charrúas en las batallas.

Fueron valientes al máximo, demostrando su orgullo de ser libres, y prefiriendo la muerte antes que el sometimiento.

Poseían un grado de honestidad superior al del hombre común, y no aceptaban ese tipo de faltas aún entre ellos mismos. Recuérdese al cacique que castigó a un charrúa y luego explicó a quien observó la escena en 2 palabras: "robó, robó".

Eran solidarios; recuérdese cuando acuden a ayudar a los guaraníes en la guerra Guaranítica, cuando aquellos indios corrían riesgos de perder sus tierras ante Portugal y España. Y era ayudar a la misma etnia que los había masacrado 50 años atrás degollando 200 charrúas en la Batalla del Yi.

Bien, nuestro pueblo tiene y debe seguir acrecentando aún la memoria colectiva de los valores charrúas, que se trasmitieron luego al gaucho, al hombre de campo, de quien bien conocemos su probidad y espíritu de sacrificio.

Por eso, en momentos en que el hombre se salva por su espíritu más que por sus obras materiales, tenemos que defender nuestro acervo cultural y axiológico, y no son precisamente en los guaraníes en quienes debemos inspirarnos.

Montevideo 7 de febrero de 2002

Ref.: Sr. José E. Picerno.                                              

solicita se aclare publicación agraviante de Universidad

 

Sr. RECTOR de la UNIVERSIDAD de la REPÚBLICA

                                                                                              

Ing. RAFAEL GUARGA                                                        

                                                                                                        

 

De mi mayor consideración:

 

Tengo el penoso deber  de dirigirme al Sr. Rector para elevar a su conocimiento que ha sido publicado en el suplemento "quepasa" del diario El País con fecha 19 de enero de 2002, un informe oficial de la Universidad (Departamento de Antrop.Social y Cultural de la Fac. de Humanidades y Ciencias), suscrito por el Catedrático Prof. Renzo Pi Hugarte.

Debo expresar a Usted que ha causado asombro esta publicación, que prácticamente consiste en un ataque personal al suscrito y a otras personas en un estilo agraviante, e inadecuado a la la investidura de quien lo formula.

Si bien se reconoce en nuestro país la libertad de expresión y de pensamiento, la misma debe estar razonablemente acotada por los valores éticos, como asimismo ha sorprendido la gran cantidad de infundios y difamaciones gratuitas, de las cuales no se presenta una sola prueba.

Además escapa a mi comprensión   que a nivel universitario se  publique en la prensa un informe  oficial contestando a una supuesta posición del suscrito que jamás ha realizado ninguna publicación de prensa escrita o radial que pudiera dar origen a algún tipo de réplica y menos en un  tono tan agraviante y equívoco en su contenido. 

Ya en anteriores ocasiones el citado profesor había expresado juicios peyorativos acerca de los charrúas, cuando expresó en varias oportunidades a la prensa que “el único aporte que dejaron a la nueva sociedad fue el uso de las boleadora...y ya prácticamente no se usa más. Sacando eso, no dejaron otra cosa.” Omitía así todos los aspectos culturales, tradicionales y fundamentalmente éticos y patrióticos de los charrúas, que también, junto al orden material constituyen aspectos de la cultura.

 También fue despectiva  la elección del título de su libro “Historias de aquella Gente Gandul”, que contara con financiación de la propia Universidad, y donde los “Gandules” eran justamente los charrúas, haciéndose eco de aquella calificación que les diera un conquistador español en el siglo XVI.

En el libro citado, en el capítulo “Fiebres redentoras” se ofendía gratuitamente y denigraba al Poder Legislativo, en oportunidad de tratar el proyecto de Ley de Repatriación de los Charrúas desde Francia, y se trataba a los legisladores de ingenuos o ignorantes, llegando a decir que el “quillapí” (ponchito que usaban los charrúas) podría ser la veste obligatoria en las ceremonias legislativas.

Sin embargo ese proyecto de Ley, con la sola modificación de una palabra, fue aprobado por UNANIMIDAD en ambas cámaras legislativas, constituyéndose en la llamada Ley de Repatriación  (Nº 17256).

Pocas veces en la historia Universitaria pudo  haberse visto un ataque tan desmesurado y agraviante a los representantes democráticos de la ciudadanía. Y difícil sería asumir que partiera de un catedrático  universitario, que se supone representa en alguna medida a la Universidad, y todo en un libro costeado en parte por la Institución.

También en esta  publicación citada  en el Diario “El Pais”, se mantiene el estilo de libelo y de acusaciones contra supuestas asociaciones  de  diversas personas, (tachadas de “fundamentalistas”, “esotéricos”, charrumaníacos” etc.) , la principal de las cuales sería mi persona, a quien nombra en apenas 3 páginas 17 veces. No he apreciado ninguna  prueba  o una explicación fundamentada de sus dichos vertidos a la prensa.

Adjunto a la presente fotocopias del artículo de prensa así como el capítulo del libro antes citado.

Comprenderá el Sr. Rector, después de leer el artículo, que la persona afectada en su dignidad deba comenzar por contestar y desmentir al menos algunas de las expresiones por las que se siente agraviada.

CONTESTACIONES DEL SR. JOSE E. PICERNO A ALGUNOS DE LOS CONCEPTOS VERTIDOS POR EL CATEDRÁTICO PROF. PI HUGARTE EN EL EXPEDIENTE  UNIVERSITARIO Y PUBLICADO  EL 19.01.2002, EN "QUEPASA" - DIARIO EL PAIS.

 

1) Página 8 columna 3 al final: Dice Pi Hugarte que carece de sentido la presentación del Sr. Picerno, ya que no cabe suponer que ni el Sr. Rector ni la Universidad hayan de expedirse sobre los pareceres de cualquier ciudadano ...etc

RESPUESTA
Exactamente lo contrario es lo acertado, ya que aquí la Universidad estaría violando la Constitución de la República al desconocer el “derecho a petición” de
”cualquier habitante”, aunque no sea ciudadano, según  el Art. 30 de la Carta Magna.  

Y también cobra sentido en la medida que un  Representante de la Universidad  reiteradamente ofende a los habitantes oriundos del Uruguay y de ese modo a sus descendientes, y también a los poderes públicos e integrantes del Poder Legislativo, tachándolos de  “ingenuos o ignorantes”, de “exposiciones escandalizantes del miembro informante”, burlándose de los legisladores al darles consejos tales como la devolución de cuadros y esculturas de edificios públicos a Francia, etc., incursionando alternativamente con la antropología en lo político y lo político en la antropología. Les atribuye a los legisladores teorías nacientes que no existen y dice: "De acuerdo con esta naciente teoría, los descendientes de inmigrantes para reconocerse uruguayos, deberían revestir las antiguas diademas de plumas, revolear la boleadoras, lanzar los gritos de guerra", etc. También lo que ya se ha mencionado, que se “reinvente el Quillapí que bien podría proponerse fuera la veste obligatoria en las ceremonias legislativas, por los menos... para la quinta parte de los Diputados y Senadores”. Etcétera, etcétera.

Lo anterior figura en las páginas 209 a 213 del libro de Pi Hugarte "Historias de aquella Gente Gandul". Este libro ha sido financiado en parte por nuestra Universidad, es decir, se editó con dineros públicos a los que todos contribuímos, y el resultado ha sido que hemos sido objeto de burlas y agravios por el autor, Profesor Universitario.

Solo por esto ya tendría sentido la comunicación a las Autoridades Universitarias.

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2) Página 8, columna 4 : Pi Hugarte dice no percibir la relación entre la psicología y el estudio de los charrúas, y que se desconocen cuales son las investigaciones  que sobre los charrúas ha hecho el Sr. Picerno.

RESPUESTA

Justamente el suscrito investiga acerca de los VALORES de los charrúas, y el tema de los Valores es materia de la Psicología. Pero en adelante no me nombraré psicólogo, pues no es relevante. Esto era fácilmente verificable, dado que en mi Refutación se repite muchas veces el tema de los valores de los charrúas y de los valores humanos, que no tienen ni época ni lugar, son innmanentes al ser humano, son su esencia. Agrega que " se desconocen" mis investigaciones. Se aprecia aquí un  error lógico de falsa generalización, porque dado el hecho de que  aunque el Prof. Pi Hugarte las desconozca, no significa de ninguna manera  que todos las desconocen.                    

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3) Página 9 columna 2 : Puede también concluirse que los Sres. Abella y Picerno buscan provocar a los estudiosos de verdad, a sostener con ellos polémicas, de modo de legitimarse así como “investigadores sobre los charrúas” y ser reconocidos....etc...

RESPUESTA

Esto es un gran error del Prof. Pi Hugarte, y se basa en una carta que según manifiesta más arriba, habría enviado el Sr. Abella al Diario “El País”  la cual no conozco. Jamás he realizado investigaciones con Gonzalo Abella. Pi Hugarte ha partido de una falsa inferencia y concluye con una acusación muy agraviante y gratuita que no tiene el menor fundamento. Debe presentar las pruebas de esta acusación.

Afirma que el suscrito buscaría provocar a los “estudiosos de verdad”. Bien yo he estudiado con Clemente Estable, con Rodolfo Tálice,con Mario Copetti, con Mario Silva García, entre otros, y que eran “estudiosos de verdad” pero a ninguno de ellos se les habría ocurrido sacar conclusiones de sus estudios del tipo denigratorio tales como que lo único que dejaron los charrúas fueron las boleadoras, o deducir  que los legisladores serían ingenuos o ignorantes, y así por el estilo. De modos que para considerarse “estudioso de verdad”, creo que se debe incluir la ética en los juicios de valor hacia los demás, como parte sustancial de las conclusiones a que llevan los “estudios”.

  

Otra grave confusión que aparece en el expediente por el que contesta Pi Hugarte la Refutación, estriba en que ésta fue firmada solamente por Picerno, por lo tanto, debería informar lo referente a mis opiniones y no mezclar otras personas ajenas a lo que motiva el asunto y que no tienen ninguna relación ni remota con el expediente que el suscrito presentara en el Rectorado, pero me involucra arbitrariamente para luego hacerme víctima de lo que otros puedan haber escrito y que desconozco.

Además, parecería que si el Prof.  Pi Hugarte continúa por el camino de los agravios a quienes opinan diferente, surgirán lógicamente reacciones y aclaraciones, y no será válido entonces que tache a esas personas de ávidos de protagonismo. Sus propios escritos ofensivos son los que originan el tipo de cartas a las que luego él les atribuye otras intenciones.

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4) Página 9, columna 2.  “En todo el documento que conforma el Expediente considerado, brota una inspiración fundamentalista”,etc.

RESPUESTA
Al igual que en el párrafos anteriores se comete otro error por falsa generalización. No se percibe que relación tiene el fundamentalismo con la contestación que debe dar al expediente , pero también aprovecha Pi Hugarte la oportunidad para juzgar a Danilo Antón, Porley y Gonzalo Abella como fundamentalistas. Creo que debería dirigirse por separado a esas personas (a los 2 primeramente citados no los conozco), y no mezclarlos con la respuesta que debe dar a mis discrepancias con sus ideas en este expediente administrativo de la Universidad. La intención de agraviar a esas personas se nota claramente pero está fuera de contexto. No estoy vinculado con ellos en mis actividades como investigador. Además, de la supuesta  “inspiración fundamentalista” de la que me acusa no ofrece ninguna prueba concreta, solo se aprecian generalidades sin un objetivo claro y explícito.

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5) Pág. 9, col 4.- “El documento que origina este expediente se ubica claramente en el marco de esos planteos ideológicos, por lo que reposa sobre una base de irracionalidad que linda con el delirio. No merece por lo tanto otra consideración.”

 

RESPUESTA.

Los planteos del suscrito no reposan en ninguna y ideología, solo en un análisis científico y una interpretación racional de la historia de los documentos. El Prof. Pi Hugarte no posee prueba alguna para hacer tal afirmación. En cuanto a la irracionalidad que linda con  el delirio, no se sabe a qué se referirá, ni qué pretende con tales insultos, pero cualquier persona medianamente culta que lea el documento de la Refutación podrá apreciar muchas ideas, compartibles o no, pero ninguna irracional o delirante. Se trata de otro agravio gratuito que proviene de esa Cátedra de Antropología al suscrito, tal como es costumbre, y parece una  copia de los que escribió contra los Legisladores. Resulta muy fácil desacreditar un trabajo tachándolo de delirante y así evitar considerarlo. Pero esa expresión “no merece por lo tanto otra consideración”, suena como demasiado autoritaria, arbitraria y dictatorial. No es propia de un profesor grado 5 de la Universidad.

 

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6) Página 9, columna 4. Dice que hay ignorancia y mala fe de mi parte por reprocharle al Sr. Vidart que carezca de un título formal en Antropología, etc.

RESPUESTA

No hay ni ignorancia ni mala fe, solo respeto por la veracidad de los hechos. Ni el Sr. Vidart ni el Sr. Pi Hugarte son Antropólogos, no están reconocidos como tales por la Universidad.

Lo clarifico aún más, Antropólogo es aquella persona que ha obtenido el título de Licenciado en Ciencias Antropológicas, después de haber cursado y aprobado o revalidado TODAS Y CADA UNA de las materias de la carrera.

Yo fui compañero del extinto Prof. Psic. Mario Silva García, quien no obstante tener unas 200 publicaciones y conocer mucho de psicología, hizo los cursos, estudiamos juntos y se recibió en 1980 junto conmigo, con una edad superior a los 50 años. Luego fue Decano de la Facultad. Ese es el camino que corresponde para obtener un título universitario y tendría que ser un tema clarísimo para el Prof. Pi Hugarte. También informo que en esa generación estaba el actual Decano de la Facultad de Psicología, Lic. Psic. Victor Giorgi, quien puede corroborar todo lo que informo y sobre mi orientación científica en la psicología ya desde estudiante.

Tampoco se trata de un reproche, por el contrario, yo digo en la Refutación que "en defensa del Sr. Vidart debo decir... que aunque se le cita como antropólogo... no tiene porqué conocer la metodología científica, etc., ... que es la que dota el suficiente crédito y rigor necesario a los enunciados en este tipo de conocimientos". Esto era a propósito de que el Sr. Vidart afirmó que "el 95% de quienes tienen algún antepasado indio tienen sangre guaraní y no charrúa". Un científico no haría tal tipo de afirmación sin tener la certeza que surge de estudios estadísticos, de muestreos, correctos diseños experimentales, etc. Además, sabría que en la sangre no se aprecia la procedencia de los antepasados. También en otra oportunidad el Sr. Vidart emitió un juicio anti-científico al afirmar que no existía la garra charrúa porque los apellidos de aquellos jugadores (campeones desde 1924) eran italianos o españoles, por tanto no eran descendientes de charrúas. Y bien sabemos que los apellidos charrúas ni se conocían, ni sus descendientes fueron bautizados como tales y, por lo tanto, adoptaron los apellidos de personas cercanas. También debería haber hecho un estudio genealógico de todos los jugadores para descartar su descendencia charrúa; ese sería un procedimiento científico. En los hechos, aseguro que conozco campeones mundiales charrúa-descendientes, y de uno de ellos, campeón de 1950, soy amigo. O sea la ignorancia y mala fe que me atribuye, en los hechos no se confirma, vuelve a ser otro insulto gratuito del Prof. Pi Hugarte, no tiene argumento valedero, simplemente el deseo de agraviar.

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7) Página 10, columna 1.   Freud no tenía título de Psicólogo...

RESPUESTA

Valga esa afirmación para recordar que en los libros de Freud no aparecía nombrado como Psicólogo, y no creo que lo hubiera permitido; pero sí lo hacen el Sr. Vidart y el Prof. Pi Hugarte sin ser Antropólogos. También estimo poco serio comparar la trayectoria y el aporte científico de ambos con los de Freud.

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8) Pág. 10 col. 4- Dice Pi Hugarte: “El Sr. Picerno con repudiable espíritu de intolerancia de corte inquisitorial, pretende que la Universidad le aplique algún tipo de sanción (a él mismo), por los sarcasmos que dirigió a los sostenedores de un charruismo...”

 

RESPUESTA: El Sr. Picerno tolera incluso que continúe prejuzgando intenciones y acusando sin ninguna base, ya que no me conoce y cómo entonces puede conocer mi espíritu? Pero no es exacto que Pi Hugarte haya dirigido sarcasmos a sostenedores de un charruismo. La verdad, que pretende disimular, es que no fueron sarcasmos, sino agravios injuriosos, y a quien se los dirigió fue nada menos que a todos los Legisladores , al Poder Legislativo. Mi espíritu me está diciendo que un Catedrático, ofende tambien a la propia Universidad con esa clase de libelos.

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9) “Ya en otras ocasiones los señores “charrumaníacos” han instado a que ...

 

RESPUESTA
No tengo contacto ni conozco a los "charrumaníacos" a los que se refiere y nada tienen que ver con mis controversias hacia sus opiniones. Solo soy un profesional universitario que realiza una investigación seria, ética y científica sobre los Valores de los Charrúas, entre otras actividades. Creo que el Sr. Pi Hugarte debería  ubicar a esos "charrumaníacos" y comunicarse con ellos, pero no debería mezclarme a mi con los mismos, porque NO LOS CONOZCO. Parecería ya demasiado fantasioso todo esto para pertenecer al cuerpo de un  Expediente Universitario. Para que quede claro, informo que hasta el presente, solamente me estoy comunicando con 4 investigadores sobre estos temas, y ellos son el Sr. José Joaquín Figueira, el Sr. Eduardo Acosta y Lara, el Sr. Aníbal Barrios Pintos y el Prof. Omar E. Michoelsson, de Tacuarembó, y con intermitencias.

A que charrumaníacos se refiere? Debería nombrarlos, y verá que nada tienen que ver conmigo. Presentar pruebas, por favor , pruebas y no palabras o invenciones imaginarias.

 

Quiero emitir un pensamiento a esta altura. Si yo, por ejemplo, en un momento de obnubilación cometiera una ofensa,  o difamara injustamente, vuelto a mi conciencia, rápidamente ofrecería las disculpas del caso. Creo que este es un buen camino para rectificarse y vivir en un sano y culto relacionamiento social.

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10) Pág.11, 1a.col. "De paso es bueno consignar que El Sr. Picerno no sabe leer..." (Se refiere a que supone que Picerno no leyó una llamada en letra pequeña de la pág. 15 de su libro donde pretende justificar el porqué de la expresión "Gente Gandul" refiriéndose a los charrúas) .

 

RESPUESTA.

 

Otro agravio gratuito e innecesario. Porque paradójicamente Pi Hugarte se equivoca al leer de su propio libro el número de la página, cita la 15 cuando pero en realidad quiere referirse a  la llamada que está en la pág. 13. Por lo tanto, leo correctamente, y le corrijo su error, debió decir la pág. 13. Bien , ya sé que puede ser una confusión, o un error tipográfico, pero es bueno darse cuenta que errar es humano y todos nos podemos equivocar, aunque algunos demasiado y agregando falta de respeto. Pero yendo a lo esencial, Pi Hugarte debería revisar mi Refutación, ya que en ella digo textualmente " que el título es elegido de un párrafo de un español que se refiere a nuestros indios en 1576"! Pero no inferiré que no sabe leer, sino que parecería que una cierta obnubilación le podría estar afectando, y no le permite interpretar con exactitud lo que lee. No es concebible que todos estos errores y agravios puedan puedan  provenir de un Profesor Universitario Grado 5!

 

Esto del título del libro es importante y significativo, porque acá y de esta forma, el Prof. Pi Hugarte privilegia la ideología del conquistador, que menoscaba al charrúa, tildándolo también de haragán, sucio, etc., para así poder "justificar" el atropello que significó los métodos colonizadores, y legitimar la invasión, la violación, el asesinato, el afán esclavizante, etc. Esta pretensión colonizadora que duró casi 300 años, mantuvo a los pocos charrúas constantemente en guerra contra 3 imperios, y sin embargo no se rindieron. Y como en una oportunidad dijo Vidart, “perdían su libertad un minuto antes de morir”, -o algo similar-, pero es una buena síntesis de lo que significaba la Libertad y la defensa de los demás derechos humanos como esenciales en el hombre.

Entonces Pi Hugarte elige ese título con una visión colonialista, y despectiva para con los charrúas, lo que no resulta aceptable. Tenemos que respetar a aquellos indios, y a sus miles de descendientes, porque jugaron su vida por la libertad; y los propios españoles consignaron que solo los charrúas les habían ocasionado más bajas que los millones de indios del resto de América!

Pero véase más claro en este ejemplo: supongamos que yo titulo un libro así: HISTORIAS DE ARTIGAS EL TRAIDOR A LA PATRIA, y luego en la pág. 13 en una pequeña llamada aclaro que así lo designó el Gobierno de Buenos Aires en 1812, y que no es mi intención tratarlo de traidor. Este es exactamente un caso análogo al del libro de Pi Hugarte. Que dirían los uruguayos? Y que dirían de mí los Descendientes de Artigas de cuya Asociación soy miembro? No sospecharían que estoy agraviando la figura de Artigas o que demagógicamente utilizo ese título para promover mejor la venta, etc.etc.? Y que dirían si además se enteran que dicho libro está financiado por la Universidad y yo fuera Catedrático Grado 5 de la misma?

Piénsese en todo esto y se concluirá que ese título agravia tanto a los charrúas, a sus descendientes, al pueblo oriental y a la propia Universidad.

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11) Pág. 11, 1a. col.- .. las torpezas que el Sr. Picerno exhibe en materia geográfica ya que  el Río  Uruguay no pasa por ningún país,(pág.12), sino que sirve de límite a varios países.

RESPUESTA.

En este caso sí que Pi Hugarte encuentra un error gramatical en mi Refutación. Es algo concreto y objetivo, el río no pasa por esos países. Por ahora es lo único que ha encontrado para contestar correctamente un error del suscrito, en una Refutación que contiene 68 páginas. Aunque la palabra torpeza quizá no sea muy académica, pero está dentro del contexto del informe y de otros escritos del Sr. Pi Hugarte. En realidad, en aquella época no existían los países citados, -año 1600 y antes- y yo me refería a que la extensión del río Uruguay (1.700) kilómetros, hacía difícil saber ciertamente en que lugar se le había puesto ese nombre, y por quienes. Bien, acepto que me equivoqué, solo en esto, aunque Pi Hugarte dice que puede dejarse de lado: el único error del que presenta prueba lo deja de lado! Realmente es paradojal.

 Pero  ese error no invalida la esencia de lo quería exponer.

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12) Pág. 11, 1a. col. ...deban perder su valioso tiempo en informar sobre planteos disparatados presentados de manera irreflexiva a la Universidad.... Administrativamente solo cabe archivar la nota presentada por el Sr. Picerno.

RESPUESTA.

Yo he perdido mucho más tiempo en armar la Refutación que el Sr. Pi Hugarte en leerla. Pero esta pérdida de tiempo es de todos, no solo de él, y ha sido causada por su propia irreflexión, por sus agravios, los que continúa exponiendo en su informe, que no parece fuera  escrito por un universitario. (al menos del orden docente). Y el último desacierto que responderé- entre tantos otros que dejo pasar por alto- es cuando dice que administrativamente solo cabe archivar la nota, cuando anteriormente hubo indicado que el Expediente se inició en el Rectorado. Pues entonces sería el Rector quien dispondría el trámite a seguir. Tal vez Pi Hugarte quisiera, como él usa el término,- mágicamente- , hacer desaparecer evidencias que no puede contestar satisfactoriamente y le comprometen.

 

CONCLUSIONES

1.- El informe administrativo que el Prof. Pi Hugarte ha publicado en el Diario "El País" vuelve a mostrar un estilo irrespetuoso y agraviante, por momentos difamatorio hacia mi persona, y aprovecha la ocasión para ofender a otras que nada tienen que hacer en este expediente. Al igual que su artículo del Libro Historias de aquella Gente Gandul, el informe administrativo se asemeja a un libelo muy ofensivo, impropio de un alto funcionario docente, Catedrático de la Universidad de la República. He vuelto a contestar algunas de las aseveraciones y supuestas confabulaciones falaces y acusatorias, faltas de pruebas concretas e inconsistentes lógicamente. La mayoría de los agravios los dirige a mi persona. No debería extrañarse el Prof. que los involucrados en sus agravios reaccionen rechazándolos de plano. Y entonces, si él es el causante de las controversias, no debe volver al círculo vicioso de continuar agraviando en mayor escala a sus contradictores, y a otros, de paso, y menos en un Expediente Universitario.

 Prácticamente no ha dado contestación satisfactoria a ninguno de los 3 puntos que en mi Refutación  había planteado. Abundan  las palabras, pero escasean los hechos, y las pruebas. Abunda en  vaguedades, acusaciones sin base, la imaginación de supuestas conspiraciones, tales como la de los Fundamentalistas y los Charrumaníacos, etc. que en nada se relacionan ni con mi persona ni con mis críticas a lo publicado por Pi Hugarte. Ellas las he realizado  en el ámbito de las ciencias sociales, históricas y antropológicas, utilizando básicamente el  análisis lógico usual en la metodología científica. He acudido al Rectorado para que tomando conocimiento de los hechos proceda en consecuencia. PERO DEBO ADMITIR QUE NO ES LA PERSONA RENZO PI HUGARTE – A LA CUAL NO CONOZCO- QUE ME HACE SENTIR OFENDIDO;  QUIEN ME AGRAVIA ES AQUEL QUE INVISTE EL CARGO DE CATEDRÁTICO GRADO 5 DE UNA FACULTAD, AQUEL CUYA IMAGEN DEBEMOS PRESERVAR Y SIEMPRE CONFIAR QUE SERÁ PRUDENTE, CRITERIOSA Y HONESTA. ESTA INVESTIDURA QUE REPRESENTA A LA UNIVERSIDAD ES LA QUE ME HA AGRAVIADO MAS QUE LA PERSONA QUE LA DETENTA , CUYO NOMBRE  PUEDE SER CUALQUIERA, PERO QUE DEBE HONRAR  EL SITIAL EN QUE LO HA COLOCADO LA UNIVERSIDAD PARA ALGO MUY DISTINTO SEGURAMENTE A LAS PUBLICACIONES DENIGRANTES QUE HA DIRIGIDO CONTRA UN HONESTO CIUDADANO EN FORMA ARBITRARIA Y DESMEDIDA.

                          

SOLICITO AL SR. RECTOR :

 

A)     Se explicite cual ha sido el criterio aplicado para que autoridades universitarias decidieran publicar un informe que pertenece a la órbita interna de la Institución, y cuyo contenido es prácticamente un agravio personal hacia mi persona, que no había realizado ninguna publicación que pudiera motivar reacción tan desmesurada.

B) Se realicen las investigaciones o gestiones tendientes a aclarar el motivo de los numerosos errores,  distorsiones de interpretación  y fundamentalmente del estilo injurioso y las agraviantes expresiones manifestadas hacia el suscrito en la publicación citada, de la cual se acompaña copia.

C) Se soliciten las pruebas de las afirmaciones que he cuestionado, en que se me acusa de:

 “Que el Sr. Abella y yo buscamos provocar  a los estudiosos”, de la “inspiración fundamentalista que brota en todo el documento anterior- de mi autoría-; de la “irracionalidad que linda con  el delirio de mis expresiones”; “las de mi ignorancia o mala fe”; “mi repudiable espíritu de intolerancia de corte inquisitorial”; “la de que pertenezco a los charrumaníacos”; “de que no sé leer”; y “sobre mis planteos disparatados, presentados en forma irreflexiva a la Universidad”.

D) En caso de que no tenga pruebas concretas e irrefutables de sus agravios, se realice por el Prof. Pi Hugarte o por quien corresponda, una retractación pública convincente en el mismo medio utilizado para los agravios gratuitos de que he sido objeto.

E) Se me tenga por presentado, a pesar de la afirmación en el apartado Nº 1 en que el Prof. Pi Hugarte, al parecer representando la opinión  de la Universidad pretende desconocer el derecho constitucional consagrado en el Art. 30 de la Constitución. En tal caso, se me notifique la resolución que recaiga en el presente expediente.

 

                           Sin otro particular, saluda al Sr. Rector con su mayor consideración:

 

 

                               José Eduardo Picerno García

C.I. 777.234-5- Domicilio: Coronel Mora 641/401, Montevideo. Telefax 7117303.

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