Sacuden el coliseo los grandes éxitos de Maná


Martes, 20 de Mayo de 2003

Sacuden el coliseo los grandes éxitos de Maná
(Gracias Janice de Puerto Rico)


SAN JUAN - El grupo de rock Maná "revolucionó" el recuerdo el viernes y el sábado durante los dos conciertos ofrecidos, a casa llena, en el Coliseo Roberto Clemente de San Juan. Espectáculos en los que el público se volcó en euforia al escuchar al menos una docena de sus más grandes éxitos.

De su más reciente álbum Revolución de amor, que le da nombre a la actual gira de conciertos, sólo se escucharon los cinco temas Justicia, tierra y libertad, Fe, Mariposa traicionera, Eres mi religión y Angel de amor. El resto de las dos horas de espectáculo se completó con los éxitos registrados en los 90.

 

El vocalista del grupo, Fher, le brindó un toque especial a la noche por lo mucho que interactuó con su audiencia. Sus comentarios y ocurrencias provocaron risas, aplausos y gritos.

Cuando cantó Cómo te deseo, por ejemplo, dividió al público entre "mujercitas" y "varoncitos" para ponerlos a medir fuerzas cantando. Luego, durante Rayando el sol, bailó con una fanática que subió a la tarima y luego la cargó en brazos para besarla. En Clavado en un bar, extendió su brazo hasta la primera fila de arena y le robó la cerveza a una chica.

Uno de los momentos más interesantes fue el solo de batería que presentó Alex. El músico demostró por qué algunas revistas especializadas lo han incluido entre los mejores bateristas latinos y el público, esa noche, le aclamó de pie.

Entre temas como Vivir sin aire, Cuando los ángeles lloran, Me vale, Corazón espinado y Se me olvidó otra vez no faltaron los mensajes y exhortaciones que Fher acostumbra regalar.

A lo largo de la velada, enfatizó en la fidelidad dentro de las relaciones de pareja, celebró a los que les importa "un coño" lo que digan los demás y en una de las interpretaciones enfatizó en que "no más sangre" y en que "hay que amar".

Por otro lado, la banda celebró al principio y al final de la noche la retirada de Vieques de la Marina estadounidense y enarbolaron, al despedirse, las banderas de México y Puerto Rico unidas en el centro por otra alusiva a la paz. Al mismo tiempo, una lluvia de confeti arropaba al público.

Por José R. Pagán Sánchez (Para el Nuevo Dia)

 


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