

Roberto Blanco Torres
Cuando se escriba la historia del periodismo gallego su nombre saldrá de la oscuridad
para ocupar un lugar relevante. Nació en Cuntis (Pontevedra) hacia 1880 y emigró a Cuba,
viviendo en La Habana en un momento crucial, pues hombres como Ramón Cabanillas y Villar
Ponte, entre otros muchos, pisaban a diario aquellas tierras. Sin embargo, la personalidad
de Blanco Torres quedó marcada por la aparición en la escena pública, como agitador, de
Basilio Alvarez. Al llegar éste a La Habana (1913), en plena campaña de propaganda,
ruidosa y polémica, Blanco Torres hace para la prensa gallega, de la que ya era
colaborador asiduo, las crónicas más extensas y encendidas. Utiliza por entonces a
menudo el seudónimo Roblanto y, fogueado en las luchas de la Galicia cubana, se va
introduciendo en la vida periodística del país como observador atento de los movimientos
que entonces parecen principales; el agrarismo y el galleguismo. Entre los dos, de uno a
otro, como propagandista incluso del agrario-galleguismo, va a evolucionar Blanco Torres.
Interviene en la polémica que sobre Irmandade da Fala y el nacionalismo
gallego se entabla en Galicia el año 1916, a finales del cual regresa a Cuba. Realiza
desde entonces una gigantesca tarea diaria como periodista. Sus prosas, siempre agudas y
combativas, son un verdadero indicador de la vida gallega de la época, según la ve el
temple de un izquierdista y burgués inteligente. Galicia Nueva de Vilagarcía,
recibe sus amplias colaboraciones en castellano y A Nosa Terra tiene en él un
asiduo firmante en gallego. Los principales acontecimientos del regionalismo, del
galleguismo y del agrarismo reciben puntual glosa y opinión de Blanco Torres.
Sus artículos desbordan las publicaciones en las que colabora y ruedan por diarios y
semanarios que difunden sus puntos de vista. A los pocos años de su regreso es una de las
más caracterizadas firmas de la época.
En 1920 pasa a dirigir El Correo Ferrolano, al mismo tiempo que colabora en El
Sol, de Madrid. En 1921 sin abandonar las colaboraciones y corresponsalías, lo lleva
Basilio Alvarez a La Zarpa, que dirigirá hasta la llegada de la Dictadura.
Después aparece como jefe de redacción del El Pueblo Gallego, de Vigo y durante
la República dirige El País, de Pontevedra. Son éstos los años de su
actuación política, en los que precisamente ocupa el cargo de gobernador civil de
Palencia. Se retira luego a A Peroxa y muere en Entrimo (Orense), víctima de los
acontecimientos civiles. Publicó una colección de versos titulada Orballo da media
noite (La Coruña, 1929), y De esto y de lo otro (La Coruña, 1930),
selección de crónicas diversas.
Extraído de: Gran Enciclopedia Gallega





Obras:
Colaboración periodística en los peródicos: