| Cecilia Vallejo participó del programa de campamentos en
Galicia para jóvenes descendientes de gallegos emigrantes. Le pedimos sus impresiones que
acá compartimos. |
¿Alguna vez te atreviste a soñar? Supongo que lo debes haber hecho porque es muy
difícil vivir sin un sueño, sin un proyecto a corto o largo plazo. Si no lo haces no
tiene sentido vivir.
Yo he soñado con algo que parecía casi inalcanzable, ya que las posibilidades
económicas eran mínimas. Ese sueño es lo que estoy viviendo ahora: conocer la tierra
donde nació mi abuelo.
Muchas personas dicen que los sueños no se cumplen pero si perseveras como lo he hecho
yo, verás que cuando menos lo piensas se te cumplirá.

Cuando tenía un año mi abuelo materno murió, al año siguiente mi abuela no pudo
seguir viviendo sin el hombre al que amó por mucho tiempo y por consiguiente cayó en un
pozo depresivo y también murió.
Pero antes de mi, llegaron mis dos hermanas, mis dos confidentes, las cuales tuvieron
la suerte de conocerlos.
Y desde que tengo uso de razón lo único que escucho hablar es lo que nos querían mis
abuelos.
Siempre le reproché a la vida por haberme quitado el cariño que me hubieran podido
dar mis abuelos.
Tal vez lo dicho suene algo egoista pero la verdad es que envidio a mis hermanas por
recordar como eran ellos mientras que yo unicamente tengo como recuerdo algunas fotos
viejas guardadas en un cajón.
Y a esas fotos, un día les hice una promesa: conocer la tierra en que nacieron.
Fue entonces, cuando tenía 14 años, que me enteré de los campamentos de "Conoce
Galicia", y decidí ponerme en campaña para inscribirme con el fin de cumplir la
promesa.
Llevé 4 años intentándolo, y este año, cuando estaba perdiendo las esperanzas, se
prendió una luz, por fin se iba a cumplir mi sueño.
Un día inesperado me llamaron por teléfono del Centro Valle Miñor y me dijeron que
podía ir a Galicia.
En ese momento me pasó por la cabeza las caras de aquellas fotografías a las que un
día les prometí algo.
Es imposible describir que sentí en ese momento: felicidad, llanto, nervios..., todo a
la vez. Fue el momento más extraño que he pasado en mi vida. No lo pude creer hasta que
subí al avión y despegó junto al ruido de los motores, comenzando en ese momento un
largo viaje lleno de expectativas e ilusiones.
Mientras el avión tomaba altura yo agradecía a Dios que me hubiera demostrado que los
sueños se cumplen.
Cecilia Vallejo