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Mario Benedetti
1920 - 2009 |
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Mario Benedetti nació el 14 de setiembre de 1920 en Paso de los Toros, Uruguay. Sus padres fueron: Brenno Benedetti y Matilde Farugia. Lo bautizaron debido a sus costumbres italianas con cinco nombres: Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno. Durante sus primeros dos años de vida vivió en Paso de los Toros, luego se trasladó junto a su familia a Tacuarembó por asuntos de negocios. Allí sufrieron una estafa y debido a eso debieron trasladarse a Montevideo. En ese momento Mario tenía cuatro años de edad. En 1928 inicia sus estudios en el Colegio Alemán de Montevideo. En 1933 es retirado de dicho Colegio e ingresa al Liceo Miranda, por un año.
En 1934 ingresa a la Escuela Raumsólica
de Logosofía. Sus estudios secundarios los termina de manera libre
por problemas económicos. Entre 1938 y 1941 se instaló casi continuamente en Buenos Aires, Argentina. En 1945 integró el equipo de redacción del semanario “Marcha”, hasta que en 1974 es clausurado por el gobierno de Juan María Bordaberry. Es en 1954 cuando es nombrado director literario de dicho semanario. El 23 de marzo de 1946 contrae matrimonio con Luz López Alegre, amor y compañera de toda la vida. La conocía desde niña y acerca de ella Mario contó una vez: “Tardé seis años en decírselo y ella un minuto y medio en aceptarlo”. También explicó en otra oportunidad que: "casarse con alguien que lleva una luz y la alegría en su nombre parece una buena inversión”. En 1948 dirige la revista literaria “Marginalia”. Publica el volumen de ensayos Peripecia y novela. En 1949 es miembro de una de las revistas más destacadas de la época, “Número”.
Su primera acción como militante fue la participación en
el movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos. Es en
este año que obtiene el Premio del Ministerio de Instrucción
Pública por su primera compilación de cuentos, “Esta
mañana”.
En 1964 es crítico y codirector de
la página literaria semanal “Al pie de las letras”
del diario “La mañana”. Es colaborador de la revista
“Peloduro”. Escribe crítica de cine en “La Tribuna
Popular”.
En 1968 funda y dirige el Centro de Investigaciones
literarias de Casa de las Américas, cargo en el cual se mantiene
hasta 1971. Año en que junto a miembros
del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros, funda
el Movimiento de Independientes 26 de Marzo, agrupación que pasó
a formar parte del Frente Amplio.
Pasó diez años lejos de su país y de su esposa. Ella
se mantuvo en Uruguay cuidando de las madres de ambos. En 1976 vuelve a Cuba, como exiliado y se reincorpora al Consejo de Dirección de Casa de las Américas. En 1980 se traslada a Palma de Mallorca. En 1982 inicia su colaboración semanal en las páginas de Opinión del diario “El País”. En este mismo año el Consejo de Estado de Cuba le concede la Orden Félix Varela. En 1983 se traslada a Madrid.
En marzo de 1983 vuelve a Uruguay, iniciando su período de desexilio,
leiv motiv de muchas de sus obras. En 1985 el cantautor Joan Manuel Serrat graba su disco “El Sur también existe” conteniendo poemas de Mario, contando con su colaboración. En 1986 recibe el Premio Jristo Botev de Bulgaria. En 1987 es premiado en Bruselas con el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional por su novela “Primavera con una esquina rota”. En 1989 es condecorado con la Medalla Haydeé Santamaría por el Consejo de Estado de Cuba.
El 30 de noviembre de 1996 recibe el Premio
Morosoli de Plata de Literatura, entregado por la Fundación Lolita
Rubial, de Minas, Uruguay. Fue destacado por su obra narrativa. En mayo de 1997 recibió el título Doctor honoris causa por la Universidad de Alicante y luego, el 11 de junio la Universidad de Valladolid le otorga el mismo título.
El 30 de setiembre de 1997 recibe el Premio
León Felipe, otorgado por sus valores cívicos. El 31 de mayo de 1999 recibe el VII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, dotado de 6.000.000 P. El 29 de marzo de 2001 la Fundación Cultural y Científica Iberoamericana José Martí le otorgó el I Premio Iberoamericano José Martí. El 19 de noviembre de 2002 fue nombrado Ciudadano ilustre por la Intendencia de Montevideo, ceremonia encabezada por el intendente Mariano Arana. En 2004 se le otorgó el Premio Etnosur. En este mismo año se presentó por primera vez en Roma, Italia, un documental sobre la vida y la poesía de Mario Benedetti, llamado “Mario Benedetti y otras sorpresas”. El documental, que fue escrito y dirigido por Alexandra Mosca y protagonizado por Benedetti, fue patrocinado por la Embajada de Uruguay en Italia. El documental participó en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, en el XIX Festival del Cinema Latinoamericano di Trieste y en el Festival Internacional de Cine de Santo Domingo.
En 2005 Mario Benedetti presentó el
poemario “Adioses y bienvenidas”. En dicha ocasión
se exhibió el documental “Palabras verdaderas”, allí
el poeta hizo aparición. Mario Benedetti repartía su tiempo entre sus residencias de Uruguay y España. Después del fallecimiento de su esposa Luz, el 13 de abril de 2006, debido a la enfermedad de Alzheimer, Mario se traslada definitivamente a Uruguay, en el barrio Centro de Montevideo. A partir de la desaparición de su esposa, el escritor “ya no fue el mismo”, según lo señalaron sus amigos. Donó parte de su biblioteca personal en Madrid, al Centro de Estudios Iberoamericanos Mario Benedetti de la Universidad de Alicante. El 25 de noviembre de 2006 la Fundación Lolita Rubial vuelve a condecorar a Mario Benedetti con el premio Morosoli de Oro. El 18 de diciembre de 2007, en la sede del Paraninfo de la Universidad de la República, en Montevideo, Benedetti recibió de manos de Hugo Chávez la “Condecoración Francisco de Miranda”, la más alta distinción que otorga el gobierno venezolano por el aporte a la ciencia, la educación y al progreso de los pueblos. Esa fue su última aparición pública. Mario Benedetti ha publicado más de 80 libros y ha sido traducido a 20 idiomas.
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Sobre su salud en los últimos tiempos: La salud del escritor se había deteriorado considerablemente y estuvo ingresado en cuatro ocasiones en un sanatorio de Montevideo. Entre enero y febrero de 2008 por una enterocolitis que le causó deshidratación, en marzo del pasado año con problemas respiratorios y en mayo por una descompensación general. Entre el 24 de abril y el 6 de mayo de 2009 Benedetti volvió a ser ingresado tras agravarse una enfermedad intestinal crónica, pero regresó a su domicilio "tras evolucionar muy favorablemente", según señalaron los médicos que le atendieron. El
día 17 de mayo de 2009 fallece en
Montevideo, a los 88 años de edad,
como consecuencia de las complicaciones surgidas por su enfermedad intestinal
crónica. “De a poquito dejó de respirar”, dijo su secretario Ariel Silva, poco antes que los médicos firmaran el certificado de defunción. Con motivo de su fallecimiento el gobierno uruguayo decretó duelo nacional. Su velatorio se desarrolló con honores patrios en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo (Parlamento). Allí miles de uruguayos y personalidades extranjeras lo despidieron con profundo dolor. Cabe recordar que: Centros culturales de España y Uruguay comenzaron el 28 de abril pasado un homenaje a su trayectoria, "por su compromiso y contribución a la defensa de la igualdad y de los derechos humanos, así como la promoción de valores como la creatividad, el diálogo intercultural y la innovación". Tras conocer el fallecimiento de Mario Benedetti, el rector de la Universidad de Alicante, Ignacio Jiménez Raneda, organizó un acto de homenaje en la Sede Ciudad de Alicante, el 26 de mayo. También el homenaje cuenta con los profesores como José Carlos Rovira, Carmen Alemany y Remedios Mataix y la proyección de un vídeo inédito, realizado por el Taller Digital que pensaba proyectarse en la Biblioteca Nacional de Madrid el día 9 de julio. La Universidad de Alicante participa así del "dolor" por la pérdida de Mario Benedetti, al que calificó como "emblema cultural de América Latina que, desde 1990, desarrolló una presencia continuada en nuestras aulas en recitales, conferencias y cursos". Recordemos que el poeta fue Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante desde 1997. En 1998, la institución decidió dar su nombre al Centro de Estudios Iberoamericanos de la misma, y en 1999 participó activamente en la creación y difusión de la Biblioteca Virtual Cervantes, a la que cedió su biblioteca madrileña en septiembre de 2006. Según la Universidad de Alicante, "la desaparición del escritor, una de las grandes voces literarias de nuestra época, uno de los símbolos principales del compromiso literario con la sociedad, se produce en un momento de reconocimiento universal a su obra y a su significado".
"La Universidad de Alicante, al participar en el dolor de sus amigos,
familiares y allegados, ha remitido a toda la comunidad universitaria
su pésame y ha querido dejar constancia del convencimiento de que
su obra y su ejemplo pervivirán en las generaciones venideras". También expresa el "dolor acompañado por el recuerdo de los grandes momentos que, con él, y gracias a su generosidad, vivió la Universidad durante años en repetidos encuentros en sus aulas". "Su memoria acrecienta nuestro compromiso cultural y social con América Latina, el "continente mestizo", al que dedicó algunas relevantes reflexiones. En su investidura como Doctor Honoris Causa dio una de las grandes lecciones de pensamiento ético y humano". |
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SU OBRA CUENTO •
Esta mañana y otros cuentos – 1949 DRAMA •
El reportaje – 1958 NOVELA • Quién de nosotros –
1953 POESÍA • La víspera indeleble – 1945 ENSAYO •
Peripecia y novela – 1946 A modo de resumen – para RECORDAR Fue integrante de la Generación del 45 Publicó más de 80 libros y ha sido traducido a 20 idiomas Primera obra ensayística – Peripecia y novela - 1946 Primer libro de cuentos – Esta mañana - 1949 Primera novela – Quién de nosotros - 1953 Primer libro de poesía – La víspera indeleble - 1945 Su último libro – Testigo de uno mismo – agosto de 2008 – libro escrito en verso, alejado de su habitual compromiso socio-político. Casi como un legado final escribió: "Acontece la noche y estoy solo/ cargo conmigo mismo a duras penas/ al buen amor (el de su esposa) se lo llevó la muerte/ y no sé para quien seguir viviendo". Es importante destacar que trabajaba actualmente en un poemario, “Biografía para encontrarme”. En este género se sentía más cómodo, lo confesó en una entrevista con la Asociación de la Prensa Extranjera en Uruguay. Sus residencias durante la dictadura uruguaya (1973-1985) fueron: Argentina, Perú, Cuba y España Su novela "La Tregua" fue llevada al cine -y nominada al Oscar en 1975 como Mejor Película Extranjera. Recibió numerosos premios literarios. Muchos poemas han sido musicalizados por el catalán Joan Manuel Serrat y por el uruguayo Daniel Viglietti. |
Palabras
ante la muerte de Benedetti
Palabras de Hugo Achurar – Semanario Brecha (Montevideo – Uruguay) … Su obra no necesita hoy de juicios, de eso se encargará la historia. …
Hoy enterramos a un escritor y sobre todo enterramos a un hombre bueno.
Al hombre de amplia sonrisa, al hombre que tuvo convicciones y peleó
y sufrió por ellas.
… Mario Benedetti no tuvo hijos pero dejó descendencia. Escribió
más de 80 libros, denunció la injusticia, se jugó
por las convicciones y nos hizo hijos a todos. … Mario Benedetti integra ya para siempre nuestra historia, nuestra identidad; continuarla, renegarla, pelearla es responsabilidad de todos y todas.
… Huérfanos nos quedamos como después de una guerra.
Huérfanos de una época y de sus hombres y mujeres –
hace menos de un mes se nos fue Idea y ahora Mario-; sobrevivientes quedan.
Sí, claro que sí. Siempre hay sobrevivientes del 45, sobrevivientes
de Marcha y su espíritu crítico, sobrevivientes hay. Pero
no me refiero a los hombres y mujeres que todavía nos quedan de
aquel escenario que se va desvaneciendo en un mundo que ya no es aquel
que fue, los sobrevivientes que hablo somos estos huérfanos nosotros
en un hoy cargado de desafíos, tentaciones e intemperies. Palabras pronunciadas en el Panteón Nacional, donde fue homenajeado el poeta - 19 de mayo de 2009 - Palabras del escritor y amigo personal de Mario Benedetti, Mauricio Rosencof
"Se nos ha ido un referente, no solo de la literatura sino de nuestra
identidad, y por sobre todas las cosas un gran hombre y un gran amigo".
Palabras del cantautor catalán Joan Manuel Serrat ante la muerte de Mario "La muerte de Mario (Benedetti) personalmente me llega como una mezcla de tristeza y liberación". El cantautor más valorado, querido y admirado en Latinoamérica sentía “pena por la muerte del amigo y la separación definitiva que esto significa y liberación porque en este caso la muerte se presenta como liberadora”. Serrat dijo también que Benedetti "es un hombre muy reconocido como poeta, poeta muy prolífico, y probablemente el más leído de la literatura latinoamericana; pero no hay que olvidar su aportación como autor teatral, como periodista y también como activista político que fue como hombre responsable del tiempo y las circunstancias que le tocaron vivir". "Tuve el placer de compartir con él un trabajo fantástico de canción: juntos hicimos un manojo de canciones que titulamos “El Sur también existe” y fruto de este trabajo ha sido una amistad que con el tiempo maduró, creció y que a mi me seguirá acompañando", concluyó el autor de “Mediterráneo”. Palabras de la ministra de Educación y Cultura del Uruguay, María Simón "Sin
duda hoy es un día muy triste para los uruguayos, pero tenemos
que destacar la intensidad con que vivió Mario y la obra que nos
deja". Palabras de Hortensia Campanella, directora del Centro Cultural de España en Montevideo y autora de la biografía “Mario Benedetti. Un mito discretísimo” (presentada en diciembre de 2008) "Podemos estar contentos de que la obra de Benedetti llegó a su plenitud hace ya algún tiempo" y de que tanta gente en el mundo puede admirarla y sentirse acompañada por sus versos y por sus palabras”. Palabras de José Saramago, escritor y premio Nobel de Literatura en 1998 José Saramago lamentó la muerte del escritor uruguayo y alabó su categoría literaria y humana. “Siempre quedaba esa ingenuidad que es pensar que lo inevitable se puede posponer, pero no se puede, y cuando llega, como acaba de llegar para Mario Benedetti, es muy duro”. El escritor portugués afincado en Lanzarote comentó que "todos sabíamos que Mario estaba mal, que con la enfermedad que tenía en cada minuto estaba en riesgo. La ingenuidad no ha sido posible. No hay milagros", lamentó. De sus vivencias con el escritor uruguayo, Saramago, que formó parte del jurado de los premios Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1999, recordó la alegría de Benedetti al obtener este premio. "Tuvo una alegría enorme", rememoró. Con la muerte de Benedetti, vamos a conocer más de su vida. "Era un carácter humano extraordinario", enfatizó. "Hemos perdido y hemos ganado -continuó Saramago- porque están ahí sus libros, que afortunadamente nos sobreviven".
De su obra destacó su diversificación; poesía, cuentos,
novelas..., "ha escrito todo, tenía una capacidad de trabajo
extraordinaria, y con su genio, su talento y su coraje podemos decir que
ha sido una obra muy hermosa".
Para Saramago, “Mario Benedetti siempre ha vivido en positivo",
y eso, añadió, "es bueno porque en tiempos de pesimismo
como son estos, su lección es que siempre hay la posibilidad de
pensar que algo puede cambiar". A veces, la vida de un autor no merece la pena conocerla pero -según Saramago- "en el caso de Mario Benedetti, su vida es un ejemplo". Palabras del escritor José Manuel Caballero Bonald, Premio Nacional de Poesía en 2006 El escritor explicó que Benedetti "había unido la poesía y la historia de una forma muy hábil e inteligente" y destacó de su obra la crítica social "agudizada" por la inteligencia. Palabras del poeta Benjamín Prado
Subrayó que Benedetti "ha logrado el triunfo de conseguir
con sus versos justo aquello que quería, que es estar muy cerca
de los lectores y en muchos lectores". Palabras de la poeta hispano-uruguaya Cristina Peri Rossi
Mario Benedetti ha sido un escritor de gran importancia "para los
lectores de todo el mundo de habla hispana, no sólo en América
Latina". También consideró que la obra del poeta uruguayo tiene una trascendencia "casi de carácter sociológico". En este sentido, se mostró convencida de que muchos lectores se identifican ideológicamente con Benedetti y encuentran "algún tipo de complicidad con lo que escribe que les hace quererlo, además de apreciarlo como escritor". Consideró a Benedetti como uno de los escritores latinoamericanos más representativos de la generación que se comprometió políticamente con la revolución cubana, y en América Latina, y dijo que esto le ha supuesto el reconocimiento de la izquierda latinoamericana, aunque también "las contradicciones" de su apoyo incondicional a la revolución cubana.
"Mario representa la esperanza revolucionara de América Latina,
pero también la parte más oscura de los regímenes
de izquierda", resumió. Chus Visor, editor de toda su obra Se mostró muy afectado por la muerte del poeta uruguayo, con quien hablaba a diario, y ha destacado su sencillez y modestia como persona en todos los sentidos. Palabras del escritor y poeta colombiano, Álvaro Mutis, uno de los más destacados literatos latinoamericanos - México, 18 de mayo Con la muerte de Mario Benedetti, Latinoamérica pierde a un escritor continental, un escritor cuya obra refleja el sentir de todos los países de la región. Para Álvaro Mutis Benedetti era el representante del ideal de escritor latinoamericano que sintetizaba el sentir de todos los pueblos, "él representa en forma muy admirable la literatura de América Latina". El autor de "Summa de Maqroll el Gaviero" (1973) y "Los emisarios" (1984), añadió que la obra de Benedetti es una muestra ejemplar del sentimiento y la visión que corresponden a todo los habitantes de esta parte del mundo. El autor colombiano, que ha sido galardonado con los grandes premios Cervantes (2001), Príncipe de Asturias (1997) y Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1997), expresó su pesar por la gran pérdida para las letras que supone la muerte de Benedetti. Universidad de Alicante - Ignacio Jiménez Raneda Según la Universidad de Alicante, "la desaparición del escritor, una de las grandes voces literarias de nuestra época, uno de los símbolos principales del compromiso literario con la sociedad, se produce en un momento de reconocimiento universal a su obra y a su significado". "La Universidad de Alicante, al participar en el dolor de sus amigos, familiares y allegados, ha remitido a toda la comunidad universitaria su pésame y ha querido dejar constancia del convencimiento de que su obra y su ejemplo pervivirán en las generaciones venideras". En este sentido, el rector, Ignacio Jiménez Raneda, ha enviado un mensaje de duelo a su familia en Montevideo (Uruguay) en el que dice: "Al transmitirles el dolor de la Universidad de Alicante por la pérdida de Mario Benedetti, les hago llegar nuestro convencimiento de que su obra y su ejemplo pervivirán en el futuro como uno de los grandes ejemplos literarios y humanos de nuestro tiempo". También expresa el "dolor acompañado por el recuerdo de los grandes momentos que, con él, y gracias a su generosidad, vivió la Universidad durante años en repetidos encuentros en sus aulas". "Su memoria acrecienta nuestro compromiso cultural y social con América Latina, el "continente mestizo", al que dedicó algunas relevantes reflexiones. En su investidura como Doctor Honoris Causa dio una de las grandes lecciones de pensamiento ético y humano". |
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TESTIMONIOS
Ana María Picchio, actriz protagonista de "La Tregua" Cómo conoció a Mario Ana María estaba recién salida del conservatorio de arte dramático. Había empezado a trabajar en un programa que se emitía por el viejo Canal 7, en 1970, se llamaba “Las grandes novelas”. La dirigía Sergio Renán y Walter Vidarte en parte del elenco. Él lo conocía a Mario y quería invitarlo al programa. Cuando Benedetti fue invitado fue inmediatamente. Quedó encantado con el programa y cuando Renán le planteó la idea de llevar al cine “La tregua” se entusiasmó y dijo “Si sale así, como trabajan ustedes, me quedo contento”. Cuenta Ana María que a la salida del programa fueron todos a comer algo al bar Roma Olímpico, cerca del canal. Se armaron las mesas y quedaron aparte un grupo de actores hablando con él hasta que se quedó solo con ella. Desde ese momento Ana María quedó impactada. Tenía tan sólo 25 años y él ya era un gran escritor. Cuando la cena terminó le pidió a Ana María que lo llevara a Radio Rivadavia donde le iban a hacer una entrevista. Desde ese momento se hicieron muy amigos. Cuando se estrenó “La tregua” decidieron no ir a verla al cine, donde estaba previsto el estreno oficial. Él no quería ir a verla. Fueron juntos a otro cine pero decidió quedarse tomando un café en un bar cercano. Ana María le insistía entrar al cine para ver cómo era la respuesta de la gente. A pesar de la insistencia Mario no entró, ella entró sola y se quedó parada al fondo del cine completamente repleto. Los aplausos fueron tan estruendosos y prolongados que Ana María se cayó al suelo del impacto. Salió luego para contarle y Mario se emocionó mucho. Estaba muy contento. Siempre le decía: “Compañera, usted tiene que ser como la gente de a pie, la que va en el colectivo a trabajar, genuina, ahí está el rol de cada uno de nosotros”. Cuenta Ana María: “Una vez yo tenía que ir a una reunión en pleno barrio de Recoleta, a una casa donde se hacía un evento de beneficencia con señoras de alta sociedad, y la verdad es que no tenía ganas de entrar. Fue Mario el que me llevó y me instó a entrar”. Mario me dijo: “Usted tiene que ir porque aunque todo parezca distinto, frívolo, ajeno, con su sola presencia algo va a cambiar en ese lugar mientras usted esté allí”. Eso la ayudó a entender muchas cosas de la vida y de los años tan duros que se estaban viviendo. Ana María dice textualmente: “Desde ese día soy diferente ante todo lo que no me gusta gracias a Mario Benedetti”.
Para la actriz el mejor género de Benedetti es la poesía.
Lo primero que leyó de él fue “El cumpleaños
de Juan Ángel”. Recalca la actriz que igualmente Mario escribió con mucha pasión y coraje en todos los géneros que cultivó. Para Ana María, Mario no era un hombre melancólico. Solía decirle a ella que la melancolía es un estado pero lo que nos hace crecer realmente es la tristeza. También la actriz comenta: “pero tampoco era un hombre triste pese a esa forma de recitar su poesía. Era un hombre de andar cansino, lento, pero sumamente vital”. Agregó: “Ahora estoy triste porque se fue un hombre que dejó tanto y tanto en mí”. Hermenegildo Sábat, artista plástico y dibujante. Para el artista Mario Benedetti “Era un Fred Astaire jugando al fútbol”. Cuenta: “lo conocí a Mario en la vieja “Marcha” donde él escribía y yo hacía dibujitos para las páginas literarias. Nos veíamos en la redacción o en el taller que estaba sobre la calle Piedras. En 1966, me vine a Buenos Aires y perdimos el contacto frecuente. Pero lo volví a encontrar en una reunión de la revista Crisis en la que se habían juntado todos los colaboradores y se organizó un partido de fútbol. Y me sorprendió verlo jugar porque parecía un bailarín, un Fred Astaire; tenía una gran agilidad teniendo en cuenta que ya era un hombre grande en 1973. Después me emocioné cuando lo reencontré por última vez hace tres años en una exposición que hice en el Centro Cultural de España en Montevideo. Hubo una reunión abierta con público y él apareció con su hermano. Nos abrazamos y quedé muy emocionado por el hecho que él fuera a esa exposición. La anécdota al encontrarse en Aeroparque: Hace quince años nos encontramos en Aeroparque, en Buenos Aires, y no me reconoció. Él iba para Córdoba, a dar unas charlas y nosotros hacia Rosario. Yo había sido siempre muy flaco y para ese entonces había ganado unos quilos. Un amigo común nos acercó y Mario se sorprendió de no haberme reconocido, pero nos alegramos mucho del encuentro. Agrega que Mario Benedetti era un hombre muy minucioso que según sus estados de ánimo era capaz de escribirte novelas, cuentos, poemas, ensayos o teatro. Lo primero que leyó de Mario fueron los “Poemas de la oficina”, porque él trabajaba en las oficinas de la empresa “La Industrial”, de Francisco Piria, y allí surgieron esos poemas en 1956. Era un tipo que se dio todos los gustos en el terreno de la escritura, pudo hacer las cosas que quería. Tenía una gran disciplina, porque una obra de Benedetti no se hace con caprichos ni con estallidos. Era un trabajador, muy consciente de lo que hacía y también coherente con ese hacer. Mario Benedetti: de su muerte y otras sorpresas – Marcos Reyes Dávila – desde Puerto Rico El 30 de octubre de 1997 recibí por correo electrónico, a mi nombre y apellido, una carta de Mario Benedetti escrita en Madrid. En ella, nos daba las gracias por haber publicado, en Exégesis 30, un poema suyo al Che, en separata, y sobre la imagen colorida de un campo uruguayo pintada por Mario Giacoya. Nos felicitaba por la publicación del número 30, dedicada en gran parte a Uruguay, y añadía notas personales sobre sus planes para los próximos días. Se despidió como nuestro “amigo”. Su muerte aparente del 17 de mayo se expandió como el estremecimiento de un rayo por el mundo entero. Pocos decesos han sacudido los sismógrafos del planeta como el de este escritor con sonrisa de abuelito. Recibí el rayo a las 5 en punto de la tarde, y lo redifundí a las 5 y quince. Miles de notas periodísticas han explosionado por todos los medios del orbe, aunque el lunes en la tarde, al decir de un analista de radio, nada se había publicado en Estados Unidos. Sorpresa no había de darnos, como tampoco debe sorprendernos que no recibiera premios de la categoría de un Cervantes o un Nobel uno de los escritores más leídos del siglo, pero demasiado izquierdista, según parece. El gobierno de Estados Unidos no lo había recibido en vida, ni con visa ni sin ella, y sólo por ello no pudimos tenerlo nunca entre nosotros en este Puerto Rico imponente. Pero en Puerto Rico –a Dios gracias, fuera de Estados Unidos- la noticia conmovió hasta los cimientos de Facebook, según me han dicho. En la puerta del Departamento de Español se exhibía un lazo negro. En todos los medios hemos visto reproducidas aquí las notas de América y de Europa, y casi simultáneamente a los hechos, tuvimos la oportunidad de presenciar unos actos fúnebres que, aunque celebrados en Montevideo, han sido de toda nuestra América y aun de mucho más allá de los océanos. Mayra Santos Febre, poeta y narradora, nos expresó lo siguiente: “lo primero que leí, después de Julia de Burgos y a César Vallejo, fue la poesía de Benedetti. Toda. Era una muchachita perdida en un suburbio de isla caribeña, tenía 14 años y quería ser poeta. Quería ser como Julia de Burgos en el amor y en la política y como César Vallejo en la vida, la persecución y los exilios, pero escribir como Benedetti. Terminé no siendo ni Julia ni Vallejo. Eso sí, aprendí con Benedetti a contar historias, hablándole a la gente común y corriente que trabaja en oficinas, que sale por las calles de una ciudad latinoamericana a sobrevivir el día. Benedetti ha sido el poeta más popular de América Latina a partir de los años setenta. Esto es dato incuestionable. Primero lo fue Neruda. Luego vino él. Agarró la sensibilidad de todo un continente y la fue transformando, puliendo, educando. Todos los jóvenes del mundo que leen poesía en español, todos los que han sentido alguna vez curiosidad por lo latinoamericano, han leído, leen y leerán a Benedetti. Así que es imposible que Benedetti muera. Quizás haya dejado de respirar, pero ¿morir? Imposible. Benedetti siempre será una presencia viva para todo aquel que algún día quiera aproximarse a la literatura o a América Latina.” Lo hemos visto llamar, en estas últimas tardes, poeta del exilio o del desexilio, de la utopía, del compromiso, lo mismo que con muchos otros atributos. ¿Cómo reducir a un hombre de una obra tan extensa y difundida como las aspirinas y las vitaminas que se venden en las boticas justo al lado de sus libros? A mi juicio –y sé que a través de mí hablan también mis colegas docentes, y los no docentes, la Junta Directiva del Festival Internacional de Poesía en Puerto Rico (FIPPR) y la Sociedad de Escritores de Puerto Rico- Benedetti llevó a plenitud el afán vital de Pablo Neruda que lo movió a escribir sus “odas elementales”, es decir, su compromiso inalienable con el hombre y la mujer de cualquier calle, su deseo de ser “hombre invisible”, aquel que quiere ser la voz de quien habla codo a codo con nosotros, voz de todos, voz que nace desde el nivel exacto del hombre. Su identificación con la experiencia humana de nuestro tiempo no deja duda. Nació, quizás, montevideana, pero pronto, más allá de sus exilios, desexilios y utopías, penas y alegrías, amores y desamores, su voz fue más que nada el testimonio fiel de nuestra época, según lo sintió y pensó un ser de sensibilidad extraordinaria, que halló la clave para hablarnos de frente, de cerca, lo mismo a poetas que a panaderos, a oficinistas que a vendedores de la plaza del mercado, a montevideanos que a marineros. Dentro
de la rosa en la que besó ahora el corazón de Benedetti,
está esta certeza de su grandeza: pocos escritores de nuestro tiempo
pueden darse el lujo de saber que su obra no depende ni requiere de un
premio Nobel o de un Cervantes para iluminar la eternidad de ese latido,
esa lágrima, esa sonrisa, ese saludo o esa nostalgia que vendrán. La carta está publicada en Exégesis 31 (1998), pág. 52. Mis
mejores recuerdos con Mario: Sólo
cuando un artista, en el sentido más amplio de la palabra cala
tan hondo en los sentimientos y en las emociones de su gente se puede
explicar ese profundo sentimiento de congoja, de dolor.
Voy a relatar dos momentos de mi experiencia, de mi amistad con Mario.
La primera fue en la formación del Frente Amplio, él participó
en todo el proceso como independiente del movimiento 26 de Marzo. Ya era
uno de los escritores más renombrados y leídos del país,
incluso todos sabíamos que sus obras circulaban por todo el mundo
de habla hispana. Era
un famoso en serio. La segunda fue cuando ambos formábamos parte del Consejo Editor del semanario en nacimiento y construcción: Brecha. Fue una extraordinaria experiencia vital e intelectual. Todos los que habíamos vivido en dictadura, en el exilio o en el país, los que nos reencontrábamos, teníamos la necesidad de reconstruir lo mejor del pasado pero en un tiempo nuevo. Por eso las reuniones en el Consejo Editor además de analizar los aspectos concretos del nuevo semanario que tenía a sus espaldas un pasado tan enorme, tan lleno de glorias intelectuales, culturales, también fue una gran experiencia humana. Era
un gran escritor en todo el amplio sentido del término, pero fue
también un buen hacedor. Su obra, sus muchos libros, sus poesías, sus canciones, son sólo una parte de su riquísima vida. Lo extrañaré, como la gran mayoría de los uruguayos. El
arte de sobrevivir en los demás: Nos quedamos sin Mario, pero su pluma nos deja el alma llena de versos sencillos, sencillos en la altura, como aquellos del cubano José Martí que él tanto admiraba. Y nos deja, ramas del mismo árbol fecundo, la novela, el cuento, el ensayo, la obra teatral, el periodismo, la canción. Una pluma mágica y multifacética que generó, sin premeditación, desde todos esos géneros, modelos de conducta, un rigor ético equilibrado con la belleza de lo estético. Imposible separar al Benedetti persona de la obra generada, de la página nacida. En ese sentido, Mario es una unidad dialéctica difícil de encontrar en otros territorios de lo cultural. Todos sabemos que era un ser ejemplar en su modestia, en su auténtica sencillez, en su valiente ternura, en su solidaridad. Desde su coherencia nos ha enseñado cómo el humo puede ser fértil, cómo el amor y la lucha pueden ser cómplices, cómo la confianza en el hombre, en el otro, en la otra, tiene que anteponerse a toda desconfianza. Él creía en el prójimo sin necesidad de mayores pruebas. Construía puentes de alegría para oponerse a la tristeza y a la muerte. Era un extremista del optimismo y de la esperanza, sin dejar de lado un agudo sentimiento crítico y una profunda preocupación por la gente. Un hombre, de una modestia ejemplar, que su amigo Eduardo Galeano explica diciendo que Mario Benedetti no se da cuenta que era Mario Benedetti. Todo
un pueblo subiendo las escaleras de entrada al Palacio Legislativo, llegando
hasta las cercanías del cuerpo sin vida del poeta. ¿Sin
vida?
Mario logra sobrevivir en los demás por lo que ha pensado, por
lo que ha escrito. Por lo que ha amado: recordemos a Luz, su compañera
de toda una vida, tras cuya muerte Mario empezó a irse de a poquito.
Por el cariño de su hermano Raúl, a quien tanto protegió
siempre. Por la cantidad de amigos que fue abrazando aquí y en
tierras lejanas. Su permanente lucha contra la injusticia y la impunidad. Mario, como persona, se hacía querer con su rostro tierno, su bigote y jopo invencibles, su mirada limpia, su sonrisa que aun en medio de estos períodos de enfermedad, afloraba consolando o agradeciendo a Ariel, su leal secretario, y a los fieles, trabajadoras y trabajadores, que los cuidaban sin falla. Déjenme decir que he perdido a un amigo esencial que mucho me enseñó sobre la vida, sobre el arte, sobre la pasión del cambio. Un ser generoso como pocos. Tendremos que acostumbrarnos a encontrar, en el recuerdo de su amistad, la fuerza y la calidad de su palabra. Queremos
tanto a Mario: Julio Cortázar y Mario Benedetti han sido los dos escritores latinoamericanos más queridos por los lectores. Dos escritores muy diferentes: Julio Cortázar se hacía cómplice del lector, en cambio los lectores se sienten cómplices de Mario Benedetti. Esta cercanía, esta proximidad afectiva se la ganó a pulso con sus poemas, cuentos, novelas y obras de teatro que tuvieron como protagonista a la clase media uruguaya. El título de alguno de sus libros es revelador: Montevideanos, Poemas de la oficina.
Mario Benedetti ha sido uno de los escritores más comprometidos
con la política latinoamericana, se exilió en Cuba y fue
funcionario del gobierno de Fidel durante muchos años, antes de
venir a España. Su fidelidad al castrismo fue casi misionera. Los lectores lo han considerado siempre un hombre honesto, aun en sus errores, ¿quién no los tiene? Hay una anécdota que pinta claramente su relación con los lectores. Estando exiliado en Lima, alguien tocó timbre de su puerta y dijo: “¿Mario Benedetti? Abra, la policía”. Abrió, el policía subió, se sentó en un sillón, le hizo una cantidad de preguntas y al final se durmió. Mario aprovechó el tiempo para tirar una serie de papeles comprometedores. Al final le dijo: “Si vino a detenerme, deténgame”. El policía le respondió: “Ay, perdone, estaba tan cansado. Pero además traje un libro suyo para que me lo firme”. Le firmo el libro y después le dijo: “Perdone, pero lo tengo que llevar al aeropuerto porque está deportado”. Ha llenado estadios y sus lectores en todas partes del mundo han sabido apreciar su calidad humana: su modestia, su generosidad y su falta de presunción. Esa especie de tristeza inconfundiblemente montevideana, una nostalgia imprecisa, como la de la poesía, y un sentido del humor casi siempre negro, salpicado de ternurismo. Recuerdo
de La Habana: La Habana de noche es una ciudad oscura porque no tiene anuncios comerciales. El recién llegado tiene la impresión de que en la parte alta de los edificios hubiera habido un apagón. También podría parecer triste, si para uno la alegría son los anuncios de neón, las vitrinas de las tiendas, el bullicio, la vida nocturna. A mí me pareció alegrísima. Le dije a Benedetti: “Esta es la ciudad más alegre que yo he visto. La única alegre”. “¿No echás de menos los artículos en las tiendas, verdad?”, me dijo el poeta Benedetti. Le dije: “Me parece bellísimo. Yo me he retirado del mundo para vivir en una isla, porque me repugnan las ciudades. Pero ésta es mi ciudad. Ahora veo que yo no me había retirado del mundo, sino del mundo capitalista. Ésta es una ciudad que le tiene que gustar a un monje, a un contemplativo, a cualquiera que en el mundo capitalista se haya retirado del mundo”. Y Benedetti: “En Uruguay hacen mil carteras de señoras y son carísimas y casi nadie las puede comprar y por eso las tiendas de mi país están llenas de carteras. Aquí cuando hacen carteras tienen que hacer 40 mil y todo el mundo las compra y por eso no hay carteras. Quiero decir, no hay carteras en las tiendas, porque las carteras las anda la gente. Las camisas las hacen todas iguales –iguales en la calidad y en el precio, con diferencias de colores y de estilos-. Y nadie anda vestido peor que otro y nadie anda de lujo, todos andan con la misma calidad de ropa. El problema no es el dinero sino los artículos. Sobra dinero y faltan artículos, por eso las tiendas están vacías. En nuestros países no es que sobren los artículos, pero parece que sobran los artículos porque falta dinero para comprarlos, y por eso las tiendas están llenas”. De nuevo en la calle, viendo pasar a la gente. Dice Benedetti: “Es curioso el cambio de mentalidad que se produce en un pueblo con la quitada de los anuncios comerciales. Ya no hay el deseo de adquirir innecesariamente. Tampoco el deseo de estar por encima de otros adquiriendo más que otros o teniendo lo mejor. La gente sabe que adquiere más o menos lo que necesita, y sobre todo que adquiere lo mismo que adquieren todos. Esto crea un sentido muy fraternal entre todos”.
Benedetti y Brecha Mario no estuvo en Brecha desde el primer número. Estuvo desde antes. Formó parte del primer Consejo Editor y luego del siguiente Consejo Asesor.
Mario dio lustre a Brecha, sobre todo en sus primeros años, con
artículos de primera mano. Una contratapa de Benedetti era una
fija muy codiciada para el semanario, y lo era sobre todo para sus lectores. También escribió sobre la novela en general y algunas en particular, como la brasileña, se abrió a otras disciplinas, como el cine y sus gestores (Jorge Sanjinés, Alfredo Guevara, lo que a la vez le permitía escribir sobre Cuba), a la antropología (Margaret Randall), a la fotografía, y en innumerables artículos ahondó en los asuntos éticos y estéticos que acosaban (¿acosan?) a los creadores de este y otros continentes. El tema cubano horadó los cimientos de la relación de Benedetti con Brecha. Aunque su carta de renuncia al Consejo Asesor (publicada en el número del 14 de mayo de 1993), fiel al estilo discreto de su autor, no abundaba en detalles y escuetamente ponía como motivo sus reiteradas ausencias por sus estadías en España, el pie escrito por Hugo Alfaro no dejaba muchas dudas: “Ahora nuestro compañero reitera el planteo y nos comunica su renuncia indeclinable. Lo lamentamos profundamente. Sobre todo porque Mario agrega, a las razones que vienen de antes, ‘actitudes (de Brecha) que decididamente no comparto’. Prefiere no decir cuáles son”. El semanario había publicado una serie de artículos de Ernesto González Bermejo de tono muy crítico con respecto a Cuba, y el fusilamiento de Ochoa y la marejada de pronunciamientos levantada por esos aciagos días dejaron, en las páginas del semanario, un tendal de agraviados y discrepantes. Pero Mario nunca se fue del todo. Si bien con mucho menos frecuencia que en esos primeros siete u ocho años de vida del semanario, siguió enviando artículos, cuentos, poemas; en los últimos tiempos, sobre todo cuentos y poemas, como si a medida que avanzara la vejez el periodista se fuera retirando silenciosamente para dejar invictos y solos al narrador y al poeta. Y por supuesto siguió estando en los muchos artículos, reseñas, entrevistas y especiales a él dedicados: habiendo estado del otro lado del mostrador, era imposible que dejara de estar en ese en el que se acoda el público. La
relación con Cuba En octubre de 1995, Benedetti escribía a propósito de la visita de Fidel Castro a Uruguay: “¿Qué Fidel ha cometido errores? Por supuesto que sí. En lo económico, en lo político. No en lo social. No en la defensa y garantía de la salud y la educación de su gente. Después de todo, ¿qué gobernante no se ha equivocado? Sólo que a los demás se los disculpa. A Castro jamás. Al menos los errores de Fidel no fueron comprados, negociados, ni han sido (como en tantos otros casos de Europa y América) meros capítulos de esa Gran Corrupción que se ha convertido en la trasnacional más importante y decididora de este confuso fin de siglo. Cuando los hubo, si los hubo, los suyos fueron errores de pobre”. En 1997, durante una breve estadía en Cuba, Benedetti concedía una entrevista que planeó sobre los más diversos temas, desde la sangre que se cobraba el imperialismo unipolar hasta el recuento del número de correcciones que sufrían sus escritos antes de ser publicados. El reportaje. No obstante, se tituló: “Cuba ha sido siempre una palabra muy importante para mí”. Su relación con la Cuba revolucionaria data de 1966, cuando viaja a La Habana para participar en el jurado de la categoría novela del premio Casa de las Américas. En 1968 vuelve a Cuba, donde permanecerá hasta 1971. Miembro del Consejo de Dirección de Casa de las Américas, funda y dirige el Centro de Investigaciones Literarias. De esa época nace la estrecha amistad con Haydée Santamaría, a quien considera una de las figuras más relevantes de la revolución. Como exiliado, después de una permanencia en Argentina y una experiencia desagradable en Perú, Benedetti inicia una segunda residencia en la isla, desde 1977 hasta 1980, reintegrándose al Consejo de Dirección de Casa. “Mis dos períodos cubanos –dice- significan en mi caso un legítimo antecedente” para observar, en sus posteriores visitas, la realidad cubana y extraer conclusiones. Benedetti mantuvo hasta el final un compromiso con la revolución cubana que era producto de su propia, insobornable, visión política, solidaria y comprometida, con los pueblos en su lucha por la dignidad, la independencia y la justicia social. Y Cuba, pese a sus avatares, seguía y sigue estando de ese lado. Por eso, por una elemental razón de coherencia que le dictaba su conciencia, Brecha, debió resignarse a perderlo como miembro del Consejo Editor y de su Consejo Asesor –que integró desde los inicios-, a los que renunció, sin aspavientos ni declaraciones públicas, al discrepar con el contenido de ciertos artículos referidos a la isla. Esta discrepancia no le impidió seguir colaborando con Brecha, así como sus críticas al proceso revolucionario no modificaron su conducta frente a la revolución cubana, a la que consideró una avanzada de los pueblos latinoamericanos en pos de su destino. Por el contrario, esas críticas expresan una madurez política que fue un atributo de su personalidad. Material
extraido del semanario "BRECHA" - Montevideo - Uruguay - publicado
el 22 de mayo de 2009. |
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Material Extraído del diario “El País”, el diario “El Observador”, el semanario "BRECHA" y otros aportes. Redacción y Recopilación de Datos: Valentina Garcés Campbell |
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